¿Qué tal un poco de ternura?

El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'

1 de abril de 2020

¿Qué tal un poco de ternura?

«Cuando me estreches en tus brazos no tengas mucha prisa, fíjate en las ciruelas en el otoño, que, estando maduras para la cosecha, tienen miedo a la fuerte tormenta, y lo que desean es un viento suave. Las prisas están reñidas con la ternura». (Bertold Brecht).

¡Qué bonito momento para recuperar nuestra parte tierna!. La ternura es la columna vertebral que sostiene la vida. Se encuentra en lo simple, en las pequeñas cosas del día a día. Todos somos tiernos por naturaleza. Mas no todos nos arriesgamos a mostrarnos delicados. Si no abrimos la puerta a nuestra vida a esta forma creativa de expresar los sentimientos, nunca comprenderemos lo que son los vínculos auténticos, los lazos amorosos y los encuentros verdaderos.

Todos los seres humanos somos seres en evolución, inacabados. Siempre podemos dar un paso adelante para ser la mejor versión de nosotros mismos. Mi sueño es contribuir a repoblar el mundo de ternura con el propósito de que las personas puedan volver a disfrutar la sensación del beso y del abrazo consciente, del estar, y vincularnos desde la veracidad. Todos necesitamos aderezos tiernos en nuestra vida. Sé que sonará utópico a los ojos de algunos. No me importa. Yo quiero vivir en un mundo en el que los seres humanos estén abiertos a la melosidad, los afectos y la sana estima. Cuando hemos aprendido a recibirla y darla, nos damos cuenta de que se halla presente en todas partes. Hacer cada acto de la vida con suavidad impregna nuestra vida de humanidad.

¿Te animas?

  • De todas las cosas que haces, ¿cuáles te nutren, cuáles incrementan tu sentido de estar vivo y presente?
  • ¿Qué actividades te aniquilan, te hacen sentir que simplemente sobrevives o existes?
  • Recupera en la memoria una situación donde alguien fue inmensamente tierno contigo. Toma consciencia del valor de ese acto: cómo actuó, qué fue lo que te dijo o hizo, cómo te sentiste, cuánto te ayudó. Y ahora piensa: ¿Qué puedes incorporar a tu vida de ese aprendizaje?
  • Piensa en una persona o situación que te cuesta aceptar, que quieres cambiar a toda costa, que empujas y presionas para que se modifique. Conecta con la ternura. Desde ahí presta atención a la persona y/o situación, dejando que el dolor se sane y puedas abrir nuevos caminos para desarrollar el vínculo.

No dudes en contactarme y contarme tú como lo ves: maryam@elmundodelasemociones.com o teléfono +34 609840078

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Cosas que se me ocurren sobre la parejas: Parte XIII CEDER vs CONCEDER

11 de octubre de 2014

Cosas que se me ocurren sobre la parejas: Parte XIII CEDER vs CONCEDER

Toda mi vida he escuchado eso de “Hija si estás en pareja vas a tener mucho que ceder”. Guau desde niña aquello me resonó extraño y nada apetecible, con lo que creo que nunca me doblegué jajaja y siempre he tenido estupendas y afectuosas relaciones, cada una en su lugar y en su momento.

El otro día entendí que es lo que hago frente a lo que me decían que hiciera: YO CONCEDO, no cedo.

Ceder tiene que ver con disminuirse, rendirse, mitigarse. Es decir que cuando cedes renuncias a algo, lo que te hace sentir mal contigo mismo y con el otro, crea incongruencia y empobrece la personalidad (i.e.: hacer algo que no quieres por temor al que al otro le siente mal). Los que ceden constantemente por conservar a su pareja, pierden la seguridad en sí mismos y los atributos especiales de su personalidad, y al final dejan de ser atractivos para su pareja.

En cambio, conceder tiene que ver con otorgar, proporcionar, hacer a merced, es por tanto un ejercicio de madurez que uno hace por el otro (i.e.: hacer algo porque sabes que al otro le gusta o le ilusiona mucho; el hecho de verle contento te alegra a ti también). Estos conservan su atractivo, refuerzan su estima y contribuyen a tener un buen clima en la relación.

¿Cedes o concedes?

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