Dos días encapsulada
18 de febrero de 2015
Nunca dejaré de sorprenderme. Viajo a menudo sola por trabajo, no me importa demasiado, aunque prefiero hacerlo acompañada. A veces aprovecho para escaparme unos días y recorrer algún lugar bonito.
Es curioso como paso los dos primeros días encapsulada, metida en mi, poco expuesta y poco sonriente, disfrutando poco, como intentando reconectar conmigo. Son 2 días, nunca más ni nunca menos. Eso me lleva a mí acoplarme a los cambios.
No me importa compartirlo, porque soy humana, no divina. Cuando pasan los dos días de llevar la cara de pocos amigos, revivo, comienzo a valorar cada segundo, a observarlo todo con ojos curiosos, me siento como una niña recién nacida a la vida, y recuperando el tiempo perdido.
Entonces hago de todo, siento con intensidad, sonrío a doquier y me olvido por completo de mi cascarón.
A veces uno necesita meterse hacia dentro un poco para recomenzar a vivir en soledad.