Volando en globo por Cappadocia
El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'
31 de agosto de 2021
Suena él despertador a las 4:00. Dios que pocas ganas. ANIMO que va a ser fascinante. Nos recogen a las 4:30 y nos llevan a desayunar café, ciruelas y bizcocho de naranja. Vemos que hay mujeres vestidas de novia, la hora ideal para esos menesteres. Creo que nosotras no podríamos.
Nos llevan en microbús hasta el parque natural de Goreme, donde nos está esperando el globo de la compañía Royal Balloon, todo perfectamente organizado. Nos sorprende el tamaño, son muchísimos más grandes de lo que uno se imagina.
Montamos en el cesto con más facilidad de la que creíamos y nos dejamos pilotar por nuestro Opa (un Sercan de la vida) que nos lleva en volandas viendo amanecer sobre cientos de chimeneas de hadas. MAGIA PURA. Un sueño hecho realidad, aún más fascinante de lo que imaginábamos: los colores rosados del amanecer, el fuego de los quemadores aumentando la temperatura del aire interior para poder elevarnos, la infinidad de globos bañando el cielo cada uno de un color, el aterrizaje con champán y fresas con chocolate y lo mejor la sonrisa de Opa, nuestro mejor turco por el momento.
Regresamos al hotel a las 7 y dormimos hasta las 10 que desayunamos zumo de granada, tostadas, frutos secos, uvas y café. Luego nos arreglamos con calma y salimos a pasear un rato por el pueblo, descansamos y terminamos dándonos un baño turco en un Hamam público: sauna, baño húmedo, exfoliación, baño de espuma y piscina- algo rudo para nuestro gusto-. Pasamos momentos que no sabíamos si estábamos en un campo de concentración nazi o en un spa: nos frotaban casi hasta arañarnos, nos movían para delante y atrás como sacos de patatas, nos enjabonaron el pelo con Dixan y lo mejor la señal de acabado: una tortazo en culo. Pese a todo salimos realmente relajadas. Del estado pegajoso, lleno de nudos en el que nos dejaron el pelo ni hablamos.
Rematamos con una pasta al pesto con copa de vino mirando las chimeneas de hadas a la luz de las velas…