Dos bingos en un día

El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'

31 de agosto de 2021

Dos bingos en un día

Este año recorremos Turquía, más ávidas de viajar que nunca y con el cometido de buscar un Sercan para Isa… Iremos relatando también nuestros avances en este tema.

El año pasado, en pandemia, fuimos afortunadas y pudimos hacer una ruta en coche por Portugal, nos encantó y guardamos excelentes recuerdos tanto del sabor añejo de las tierras lusas como de la amabilidad de sus gentes. Sin embargo, no fue lo mismo.

Los viajes de aventura son viajes de libertad, de sentir, de fluir al ritmo de la pura apetencia, de arriesgar límites, de saborear olores y sabores, de salir de los cánones de lo establecido y hacer siempre lo que nos da la gana, de no vestir ni pintarnos, de llevar las uñas pintadas de colores o de purpurina…

Tras pasar todos los trámites y entregar un sinfín de papeles, aterrizamos en Estambul al caer la tarde, logramos coger un taxi que entre mordiscos de bocata de Kebap, traductor de Google, echar gasolina, beber un redbull y miles de zigzags en los atascos, logró, de aquella manera, dejarnos en el hotel.

Al llegar tuvimos que aporrear la puerta porque no había nadie en recepción, estábamos tan cansadas que nos sentamos en la puerta a esperar casi 20 minutos, en esto llegó corriendo el recepcionista, pidiendo disculpas y estábamos tan faltas de energía que a todo le decíamos: okey okey no se preocupe. De pronto se da cuenta que no nos habían separado las camas, le enseñamos la observación en nuestra reserva. Y BINGO: nos dice que nos va a dar 2 habitaciones comunicadas para que estemos cómodas, cada una con su baño y su cama… el precio con desayuno las dos: 35 euros. Buen comienzo.

Como eran las 23 y no habíamos cenado, salimos a la búsqueda de un restaurante típico, yo estaba emperrada en encontrar uno que me había encantado hace 10 años, pero no sabía ni siquiera el nombre. Tras recorrer varias calles del barrio de Galata, BINGO localizado. Empezar con tan buen pie se merecía una cena a base de aperitivos turcos (humus, verduras salteadas, espárragos con salmón, albóndigas de queso con pistachos…) y por supuesto un buen vino para acompañar. ¡Qué delicias para el paladar!

Esto promete… A este ritmo de fortuna terminamos hasta cenando con Serckan.

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