Día 2: mercado Tsukiji y Ginza

El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'

11 de agosto de 2016

Día 2: mercado Tsukiji y Ginza

Día completo, vagabundeando y descubriendo esta cultura tan sorprendente. El mercado multicolor lleno de utensilios de cocina, platos del día expuestos en vivo o realizados en cera, más de un pescado natural o envasado en bolsas sintácticas nos han dado la primera visión de lo que entendemos aún por el Japón más auténtico… Se respiraba paz, silencio y me maravilló el cuidado de cada pequeño detalle: los envoltorios, los pastelitos, la forma de colocar las frutas y los vasitos de té…

He de confesar, y no me importa, que a ninguna de las dos nos gusta la comida japonesa, todavía nos estamos resistiendo, sabemos que algún día sucumbiremos a esa parte del viaje que suelen denominar de delicatesen… Todavía no hemos sido capaces… Hemos recorrido más de 2 km en busca de un mísero pedacito de pizza (tampoco es nuestro fuerte) y por supuesto el ansiado vino blanco jajaja, eso sí con aceitunas aderezadas al toque del tempura, por aquello de estar en Tokio. La cena nos costó 35 euros, nos devolvieron 60 euros que cogimos pensando que nos habíamos equivocado, ya en el hotel nos dimos cuenta que se habían equivocado ellos.

Nos han encantado los edificios modernos, las impolutas calles sin ni siquiera papeleras, el caminar delicado de las mujeres vestidas de ursulinas, los ceniceros inexistentes… la no prisa y el saludo reverencial de cabeza en cualquier organismo (como andarán de cervicales los pobrecitos, no paran de agacharse) se respira un toque de Segunda Guerra Mundial, los taxistas y revisores trajeados con guante blanco… los ejecutivos de caminar cansado y un punto soberbio. El consumo de lujo común para nosotras excesivo… los niños de ojos rasgados vestidos de colores con caritas sonrientes. La emocionalidad sí visible pese a lo que siempre critican de los japoneses.

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