El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'
21 de agosto de 2016

Mientras dormíamos en el Ryokan escuchamos que decían algo por el altavoz, incomprensible para nosotras. Sin darle apenas importancia bajamos a desayunar cuando nos avisaron, desayuno Japo de verdad (sólo comimos el huevo negro (típico de la zona: cocidos en a 100 grados en el agua del manantial) y lo demás lo enmerdamos un poquito para disimular) también nos pusieron yuba, tofu, umeboshi (ciéruelas pasas), soba, salmón, sopa de miso y arroz.
Nos tomamos el último baño termal y salimos bajo la lluvia torrencial con nuestro súper modelo de impermeable, totalmente amortizado, a coger el autobús. Esperamos bajo una lluvia interminablemente 10 minutos, finalmente llego cuando estábamos al borde de la desesperanza. El autobús abarrotado nos llevó durante más de una hora a la estación de tren. Allí aprendimos que estaba habiendo un tifón. Ya nos parecía que aquella lluvia no era para nada normal.
De nuevo un tren, transbordo, más transbordo y otro más llegamos al apartamento que alquilamos en un barrio cerca de Shibuya por aquello de vivir un par de días al modo Japo. En 20 metros de apartamento tienen de todo. Diría que demasiado. Abogo por un poco de minimalismo y un gusto más europeo. Dios que cosa tan incómoda.
Aquí en el barrio nos fijamos que los Japos después de trabajar o se compran la comida hecha en un tipo Seven Eleven o cenan en un restaurante. El alcohol parece que les gusta, vemos que mezclan todo: vino tinto, cerveza, blanco y champan… lo más anecdótico a este respecto es que el otro día les vimos desayunar a las 8:30 con vino blanco, los hay peores que nosotras. Lo que pasa es que estos parece que no matan una mosca. Pues hasta le tocan el culete a la pareja por la calle, para que luego digan que no tienen expresiones emocionales.
Etiquetas: alcohol, emociones, Japón, lluvia torrencial, Ryokan, Shibuya, tifón, Tokio, viaje
Publicado en
El Diario de Maryam |
No hay comentarios »
El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'
20 de agosto de 2016

Hoy salimos de Tokio sobre las 10 de la mañana con destino a la gran aventura del viaje: monte Fuji, ya sin ticket para el tren bala (Shinkansen). Cogimos primero el metro, luego un tren local, luego un tren de montaña estiló suizo que nos fue llevando monte a través y finalmente un autobús, al final después de unas cuantas horas, mejor no contar, llegamos a nuestros Ryokan (un spa japonés con baños termales de aguas sulfurosas).
La entrada fue triunfal: después de quitarnos los zapatos, nos pasaron a una salita en la que había una balda con dos marcas oscuras y una especie de apoya pies en el suelo, sin dudarlo nos sentamos en las marcas oscuras y pusimos los pies en esos cojínitos. Cuando llego la mándame Japo nos indicó que nos sentáramos donde habíamos puesto los pies. Al sentarnos nos pusimos mirando a la pared y nos volvió a pedir muy amablemente que nos sentáramos al revés mirando el jardín. Entonces nos abrió las carpetitas marrones (donde nos habíamos sentado) para hacer el check in. Fue tal la paletada que nos dio tal ataque de risa que casi no pudimos disfrutar la taza de té y el dulce de recibimiento.
Luego nos acompañó a nuestra habitación, toda de tatami, súper al estilo de aquí. Después de descansar un poquito nos dedicamos al dulce placer de cuidarnos: baño termal, agua fría, baño termal, duchita, cremitas, mascarilla… Y luego cena picnic en la room, eso sí vestidas de kimono.
Etiquetas: aguas termales, Japón, Monte Fuji, Ryokan, Shinkansen, spa, tatami, té, Tokio, tren, viaje
Publicado en
El Diario de Maryam |
No hay comentarios »
El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'
19 de agosto de 2016

Hoy amaneció lloviendo a cántaros así que nos lo tomamos con mucha tranquilidad, desayunito europeo, pasito por el templo Sensoji y las calles de souvenirs, definitivamente éste, pese a ser el barrio más antiguo de Tokio, no nos ha gustado mucho, lo encontramos muy turístico y menos limpio y ordenado que otras zonas.
Como van quedando menos días decidimos dar una segunda oportunidad a la comida Japo: tempura y arroz a golpe de palillo con un vasito de vino (por aquello de digerirlo mejor). Sigue sin ser lo mío, lo siento.
Por la tarde con nuestro súper modelo de agua decidimos aventurarnos al otro lado del río donde están el Tokio Skytree Town, la torre más alta del mundo de 634 metros, se llama el barrio de Sumida. Ryogoku, no sabemos bien cómo llegamos ahí, nos encantó, nada que ver.
Paseamos por al borde del río. Como siempre no sabemos bien cómo llegamos allí, nos encantó la zona. Entramos en un centro comercial increíblemente grande, allí nos dedicamos a ver moda Japo: totalmente de ursulina, no hay manera de encontrar algo mono. Imposible tentarse.
Ya de camino al hotel encontramos un restaurante precioso con tulipanes naturales en jarrones, no pudimos resistirnos a tomar una ensalada natural (que ganas de verde) y una copita de vino. El presupuesto no da para más jaja…
Etiquetas: Japón, Ryogoku, Sensoji, Tokio, Tokio Skytree Town, viaje
Publicado en
El Diario de Maryam |
No hay comentarios »
El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'
18 de agosto de 2016

Volvimos a desayunar en El café Don, hoy ya nos recibieron como auténticas clientas, nos dieron la mejor mesa del lugar y nos amenizaron con música de jazz, un disfrute para los sentidos.
De ahí nos dirigimos al mercado local, donde los campesinos venden sus pequeñas producciones de tomate, melocotones, berenjenas, calabazas y calabacines diminutos, modelo bonsai. También había artesanía hecha por ellos. Nos encantó conocer este Japón rural, que personalmente ni imaginaba que existía.
Partimos hacia Tokio ya con dominio: con lugar reservado, revisor llevándonos hasta el mismo vagón y sabiendo donde dejar las maletas para no cargar con ellas. Es una pena que hoy nos caduque el pase, Japan Raíl, porque ya nos habíamos vuelto maestras de la técnica.
La llegada a la estación de Tokio fue una locura, gente corriendo por todas partes, miles de señales, la mayoría en Japo… Aún no se ni como sobrevivimos, que estrés y que locura de corre que te corre. Decidimos probar el metro que aún no lo habíamos hecho… Un poco viajecillo pero muy bien comunicado con todo. Llegamos al hotel en Asakusa (el barrio más antiguo de Tokio) de nuevo habitación diminuta, ya le estamos también cogiendo el hilo a esto de tamaño (definitivamente el tamaño importa).
Asakusa es como la puerta del sol y la calle mayor, de mucho turisteo, nada que ver con Ginza (barrio de Salamanca) donde fuimos al principio, pero queríamos conocer diferentes barrios.
La cena hoy ha sido más modesta: pizza y vino; con el brexit hemos tenido que ajustar el presupuesto. También tiene su punto eso de estar reajustándonos jajaja…
Etiquetas: Asakusa, campesinos, Ginza, Japan Rail, Japón, mercado, rural, Tokio, tren, viaje
Publicado en
El Diario de Maryam |
No hay comentarios »
El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'
17 de agosto de 2016

Tras dormir plácidamente en el tatami, desayunamos café con tostadas en el café Don, escuchando opera, una delicia – auténtica exaltación de la sensibilidad. Luego nos fuimos a la estación de Autobús rumbo a Shirakawago, un pueblo de granjas familiares del siglo XVI, patrimonio de la UNESCO. La forma de las granjas recuerdan a las manos de los monjes budistas rezando. Tienen el techo de heno y están entre jardines de flores y arroz surcados por pequeños canales. Semejaban a un nacimiento o una aldeita asturiana. El clima era parecido.
Luego nos fuimos a Kanazawa una moderna ciudad ya lindando con el mar, nos gustó muchísimo, tanto que nos dio pena no poder dedicarle más tiempo. Paseamos por el Jardín de Kenrokuen, típico del periodo Edo japonés (1603-1868), parecía un jardín de bonsais gigantes, con riachuelos y fuentes. Todavía hoy se pueden ver japonesas paseando en kimono y la sombrilla de rigor. Los estampados de los trajes y la combinación de colores es de un gusto exquisito. Japón es el país de la sensibilidad. No pude evitar perseguirlas hasta conseguir una foto.
Este jardín debe ser maravilloso en primavera con los cerezos en flor.
De vuelta en Takayama decidimos probar para cenar la carne de wagu japonés, especialidad de la zona. Fuimos a un restaurante típico de los que se entra descalzo y uno se sienta sobre los tatamis del suelo, nos pusieron sopa de miso, arroz y carne a la brasa con verduras que nosotras mismas cocinamos. Hemos de confesar que pese a nuestras resistencias nos chupamos literalmente los deditos. Toda una experiencia.
Etiquetas: aldea, flores, Japón, Kanazawa, sensibilidad, Shirakawago, tatami, UNESCO, viaje
Publicado en
El Diario de Maryam |
No hay comentarios »
El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'
16 de agosto de 2016

Cogimos el tren bala con asientos reservados, aún mejor, cero estrés y perfecta precisión, para cada vagón hay una puerta con un número que se abre automáticamente según llega el tren, mientras se espera en una fila perfectamente ordenada. Se puede distinguir claramente quienes son los extranjeros recién llegados al país: todos descolocados, fuera de la fila y en donde no hay puerta.
Nos sigue sorprendiendo la limpieza de este país, no sólo limpian con un plumero los cajeros, los WC y los funiculares después de cada uso, sino también aspiran los andenes constantemente.
Tras el viaje de 5 horas llegamos a Takayama, un pueblito en los Alpes, los habitantes aparentan más rudos, sobre todo menos sofisticados que en Ginza (Tokio). Nos alojamos en una enorme casa japonesa de madera súper especial. Todas habitaciones cuentan con futones tradicionales sobre un suelo de tatami (tejido de paja) que sólo se puede pisar descalzos. En el centro hay una zona común de estilo antiguo con muebles de madera y vigas a la vista, en la que uno puede relajarse.
El barrio antiguo de Takayama es precioso. Un pequeño Kioto con casas de madera oscura y aroma a viejo. Según paseábamos se nos fue haciendo de noche y el estómago estaba a punto de sucumbir, así que como cada noche nos lanzamos a la búsqueda de las banderas italianas, caminábamos, caminábamos, preguntábamos, seguíamos caminando, marcha adelante, marcha hacia atrás pero fue imposible encontrarlas. Cuando ya estábamos a punto de la desesperación e inanición nos topamos con un restaurante francés encantador. Comimos una ensalada verde (que gusto), mejillones, jamón con melocotones japoneses (más parecidos a nuestras paraguayas), pan con aceite y una botella de vino… nos pareció un manjar celestial sobre todo teniendo en cuenta que a la hora de comer solemos tomar frutos secos, plátanos y alguna cosita más si cae.
¡Que delicia de viaje!
Etiquetas: alpes japoneses, futón, orden, precisión, Takayama, tatami, tradicional, tren bala
Publicado en
El Diario de Maryam |
No hay comentarios »
El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'
15 de agosto de 2016

Hoy desde Hiroshima cogimos el ferry a la isla de Miyajima. Viajar por este país empieza a resultarnos ya muy fácil, tras la confusión inicial nos damos cuenta que está todo muy claro indicado, siempre y cuando no te salgas del procedimiento (algo difícil para mí. He de confesar que estoy progresando adecuadamente). Si ponemos atención ya llegamos a entender el japonés jaja.
La isla es un tesoro de 2 km en el mar Seto, lo primero que te sorprende es encontrar un Tori de más 16 metros en medio de la arena si hay marea baja o en el medio del mar (mucho más bonito) si hay marea alta. Con nuestra suerte tuvimos la ocasión de verlo de las dos formas.
Luego nos fuimos caminando al parque Momijidani sin ser consciente que poco más que era una escalada de 3 horas al monte Misen, sin dudarlo, bajo un sol de justicia, nos encaminamos monte arriba 530 m. Por el camino descubrimos un templo por la Paz que tiene una llama encendida desde hace más de 1200 años, dicen que la encendió un asceta que quedo allí más de 100 días, yo creo que fue para recomponerse de la subida, porque madre mía… bajamos en funicular.
Luego Isa probó las ostras a la plancha, mangar típico del lugar, para quien le gusten, yo preferí un zumito de kiwi, el sabor me resulto más seguro.
De regreso, ya en Hiroshima como llovía a cántaros decidimos probar el tranvía. Creo que nos faltaba aún un poco de aventura, al bajarnos nos cayó una tromba de agua que prometía dejarnos empapadas si no hubiera sido por el súper impermeable que encontramos por 5 euros en el Seven Eleven… El piezon modelo muji para nuestros demás viajes: una joya cuya calidad es de difícil hallazgo.
Acabamos el día al son del penne arrabiata, el risotto y la botella de vino bianco de rigor. Por cierto, también estamos perfeccionando el italiano con acento nipón.
Etiquetas: funicular, isla, Japón, mar, Miyajima, Momijidani, montaña, monte Misen, paz, templo, Tori, viaje
Publicado en
El Diario de Maryam |
No hay comentarios »
El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'
14 de agosto de 2016

Tras dormir un día más como lirones, ayuda la almohada Japo (digna de probar) y desayunar con calma al modo occidental, nos aventuramos a coger un autobús abarrotado de gente, al templo Dorado. Cada vez que hacía una parada sonaba una grabación que parecía que decía “arriba las manos” menuda coña nos trajimos… no sé cómo llegamos pues los carteles eran todos en japonés y a penas los veíamos. La verdad es que de momento estamos saliendo bastante olímpicas.
El viaje al son de la escopeta, mereció la pena, en medio del lago nos encontramos el Templo Dorado de una belleza de sutileza extrema. Que romántico. Un templo de oro en medio de un lago rodeado de un bosque.
De ahí fuimos a la estación a coger el tren para Hiroshima y de nuevo cantamos bingo: llegamos a 12:37 y el tren salía a las 13:10… Los famosos trenes bala he de decidir que no nos parecen tan bala… si van rápido, no se nota.
En Hiroshima tuvimos que re-ubicarnos, el primer hotel no nos gustó, olía a sopa por todas partes, así que sin demora cancelamos la reserva y nos buscamos otro más de nuestro estilo. Una vez ya situadas comenzamos la caminata hasta el memorial de Hiroshima, no sabíamos cómo nos íbamos a encontrar allí, la zona más destruida por la bomba. Curiosamente nos encantó: está en un parque diseñado por Kenzo al margen de un gran río. Se respira una sensación curiosa más cercana a La Paz que a otra cosa.
En medio del parque hay una gran campana que todo visitante ha de tocar para que se escuche el repicar por la paz por todas las partes del mundo.
Cuanto más bonito sería el mundo si todas nuestras acciones fueran al son de la armonía y el bienestar de todos.
Etiquetas: bomba, Hiroshima, Japón, Kenzo, paz, Templo Dorado, viaje
Publicado en
El Diario de Maryam |
No hay comentarios »
El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'
13 de agosto de 2016

De nuevo nos toca la gorda, llegamos a la estación y el tren a Nara sale en 5 minutos, ni necesitamos correr. A nuestro alrededor todos los turistas cargados de mochilas, guías, mapas y horarios de trenes. Nosotras ligeras de equipaje llegamos a los mismos lugares sin estrés.
Ya dentro del tren vemos que casi todos se bajan en Inari, sin preguntar decidimos hacer lo mismo, pues nos damos cuenta que ahí está unos de los templos sintoístas que más nos apetece ver Fushimi Inari. Después de unos rezos y petición de deseos al modo de aquí (ya dominamos la práctica: moneda, toque de cuerda con sonido de cascabel, reverencia, palmitas, petición de deseo y reverencia) nos adentramos en el templo Fushimi dedicado al dios Shinto del arroz, y recorremos los senderos marcados con miles de puertas tori color rojo que tanto nos recuerda las imágenes de Memorias de una Geisha… que preciosidad.
De ahí salimos a la búsqueda del siguiente templo, Kasuga, pensamos que está a 20 minutos caminando y sin dudarlo nos ponemos en marcha, y a los 5 minutos nos dimos de frente con él. Fue una de esas alegrías sencillas de la vida que hacen mucha ilusión, pues el calor estaba ya en fase de derretirnos. Allí encontramos un lugar de esos que invitan a estar con uno, y al deleite de un té verde frío (está buenísimo) donde con calma nos tomamos el tiempo de escribir nuestros deseos y dejar allí constancia de esta visita, mientras respiramos el dulce aroma de lo antiguo.
De nuevo en la estación descubrimos una nueva señal del WC (después de usar eche jabón en una toallita y límpielo). No creo que yo esté obsesionada pero aquí el WC es un asunto, creo que voy a comenzar una colección de cartelitos.
De vuelta en Kioto apenas sin espera de trenes, decidimos caminar hacia el hotel para seguir disfrutando la ciudad y los pequeños lugares que van saliendo a nuestro encuentro. Nos ha encantado Kioto es de esos lugares que uno encuentra por el mundo en el que conviven bien dos mundos. Son sitios en el que los viajeros (no turistas) varan un tiempo antes de proseguir el viaje… siempre me han gustado estos enclaves.
Etiquetas: culturas, Inari, Japón, Kioto, mundos, Nara, rezos, templo, viaje
Publicado en
El Diario de Maryam |
No hay comentarios »
El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'
12 de agosto de 2016

Con el extra de la cena de ayer decidimos coger un taxi (las puertas se abren automáticas, la primera paletada que se hace en Japón es darte con la puerta del taxi pues no te esperas que la puerta venga a ti en vez de tú a la puerta) bajada de bandera 7,90, para ir a la estación (aún las encontramos enormes y de difícil comprensión, son como ciudades subterráneas) el taxista con un gran despliegue de atención nos dejo en el lugar exacto y luego un revisor nos dejó directamente en el tren que además salía en 10 minutos… Un récord teniendo en cuenta que somos viajeras al fluir, de las que no llevamos guía ni miramos horarios.
Dentro del tren seguimos con el guante blanco y los saludos: el jefe de cada estación hace una reverencia al paso de cada tren y el revisor a la salida y entrada de cada vagón…. Si sabéis de algún físio sin trabajo por favor enviarlo para aquí, se va a forrar, aunque sea sólo con el revisor 50 vagones por reverencia entrada y salida, imaginaros como termina.
El viaje fue precioso viendo pueblitos, más bien del mismo tipo, de esos que siempre se ven en las películas de Japón, de casitas de concreto gris, que parecen prefabricadas, callecitas estrechas y personas en bicicleta rodeados de campos de verde intenso. Dicen que Japón es el país de la ARMONIA y creo que es una gran verdad, se respira silencio, equilibrio, limpieza, seguridad absoluta, orden por todas partes.
Ya en Kioto nos fuimos directas al hotel, la verdad es que nos están saliendo todos muy chulos, el único “pero” es el tamaño de las habitaciones que es diminuto, así son en este país. Muertas de hambre nos lanzamos a la prueba de la comida japonesa en un precioso restaurante impoluto, en medio de un jardín. Elegimos a golpe de ojo, señalando lo que veíamos que nos apetecía. Nada, definitivamente no es lo nuestro…. Algo tiene en el olor y sabor que nos empacha y nos echa para atrás. Lo bueno es que estamos las dos en la misma sintonía, así que tomamos una decisión caminar en busca de banderas italianas (así es como anuncian los restaurantes italianos).
Hace muchísimo calor, lo cual no nos impide caminar y perdernos por todas las callejuelas estrechas de Gion, el maravilloso barrio de las Geishas, igual que en la película esta súper bien conservado: con sus casitas iguales de madera oscura, sus bicis en la puerta, algunas macetas… Parece un escenario.
Se ven a muchas mujeres paseando con el kimono, creo que por sí cuela, pero por su actitud uno se da cuenta que no son Geishas, sólo quedan 1000 practicantes de este detallista oficio y creo que sólo salen por las noches. Nuestras noches son de otro tipo: cenita con vino, baños de intensidad a fondo y rendimiento encima del colchón, creo que comprensible después de una media de 12 km. diarios a pie.
Etiquetas: armonía, cuidades subterráneas, equilibrio, estación de tren, Geishas, guías, horario, Japón, Kioto, paz, puntualidad, seguridad, silecio, viaje
Publicado en
El Diario de Maryam |
No hay comentarios »