{"id":2127,"date":"2014-03-17T23:01:09","date_gmt":"2014-03-17T22:01:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elmundodelasemociones.es\/Weblog\/?p=2127"},"modified":"2014-03-17T23:01:39","modified_gmt":"2014-03-17T22:01:39","slug":"el-amor-uno-mismo-jorge-bucay","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elmundodelasemociones.es\/Weblog\/el-amor-uno-mismo-jorge-bucay\/","title":{"rendered":"El amor a uno mismo (Jorge Bucay)"},"content":{"rendered":"<p><strong><i>\u00a0\u201cSi yo no pienso en m\u00ed, qui\u00e9n lo har\u00e1\u2026<\/i><br \/>\n\u2026 <i>Si pienso en mi, qui\u00e9n soy\u201d<\/i><\/strong><\/p>\n<p>Autoestima y ego\u00edsmo son tomados generalmente como t\u00e9rminos antag\u00f3nicos, aunque ambos comparten un significado muy emparentado: la idea de quererse, valorarse, reconocerse y ocuparse de si mismo.<\/p>\n<p>Sabemos d\u00f3nde est\u00e1 cada cosa y cada persona que queremos, pero muchas veces no sabemos d\u00f3nde estamos nosotros. Nos hemos olvidado de nuestro lugar en el mundo. Podemos ubicar r\u00e1pidamente el lugar de los dem\u00e1s, el lugar que los dem\u00e1s tienen en nuestra vida, y a veces hasta podemos definir el lugar que nosotros tenemos en la vida de otros, pero nos olvidamos cu\u00e1l es el lugar que nosotros tenemos en nuestra propia vida.<\/p>\n<p>Nos gusta enunciar que no podr\u00edamos vivir sin algunos seres queridos. Yo propongo hacer nuestra la ir\u00f3nica frase con la que sintetizo mi real v\u00ednculo conmigo:<\/p>\n<p><strong>No puedo vivir sin m\u00ed.<\/strong><\/p>\n<p>La primera cosa que se nos ocurre hacer con alguien que queremos es cuidarlo, ocuparnos de \u00e9l, escucharlo, procurar las cosas que le gustan, ocuparnos de que disfrute de la vida y regalarle lo m\u00e1s que quiere en el mundo, llevarle a los lugares que m\u00e1s le agradan, facilitarle las cosas que le dan trabajo, ofrecerle comodidad y comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando el otro nos quiere, hace exactamente lo mismo.<\/p>\n<p>Ahora, me pregunto: \u00bfPor qu\u00e9 no hacer estas cosas con nosotros mismos?<\/p>\n<p>Ser\u00eda bueno que yo me cuidara, que me escuchara a mi mismo, que me ocupara de darme algunos gustos, de hacerme las cosas m\u00e1s f\u00e1ciles, de regalarme las cosas que me gustan, de buscar mi comodidad en los lugares donde estoy, de comprarme la ropa que quiero, de escucharme y comprenderme.<\/p>\n<p>Tratarme como trato a los que me quieren.<\/p>\n<p>Pero, claro, si mi manera de demostrar mi amor es quedarme a mereced del otro, compartir las peores cosas juntos y ofrecerle mi vida en sacrificio, seguramente, mi manera de relacionarme conmigo ser\u00e1 complicarme la vida desde que me levanto hasta que me acuesto.<\/p>\n<p>El mundo actual golpea a nuestra puerta para avisarnos que este modelo que cargaba mi abuela, \u201cla vida es nacer, sufrir y morir\u201d, no s\u00f3lo es mentira, sino que adem\u00e1s es mal intencionado (les hace el juego a alguno comerciantes de almas).<\/p>\n<p><strong><i>Si hay alguien que deber\u00eda estar conmigo todo el tiempo, ese alguien soy yo.<\/i><\/strong><\/p>\n<p>Y para poder estar conmigo debo empezar por aceptarme tal como soy. Y no quiere decir que renuncie a cambiar a trav\u00e9s del tiempo. Quiere decir replantear la postura. Porque frente a algunas caracter\u00edsticas de m\u00ed que no me guste hay siempre dos caminos para resolver el problema.<\/p>\n<p>El primero, el m\u00e1s com\u00fan, es la soluci\u00f3n cl\u00e1sica: intentar cambiar.<\/p>\n<p>El segundo camino, el que propongo, es dejar de detestar esa caracter\u00edstica y como \u00fanica actitud, permitir que, por s\u00ed misma, esa condici\u00f3n se modifique.<\/p>\n<p>Incluso para cambiar algo el camino realmente comienza cuando dejo de oponerme. Nunca voy a adelgazar si no acepto que estoy gordo.<\/p>\n<p>El ejemplo que siempre pongo es una historia real que me tiene como protagonista:<\/p>\n<p>Yo suelo ser bastante distra\u00eddo. Cuando ten\u00eda mi primer consultorio, muy frecuentemente olvidaba las llaves, y entonces llegaba a la puerta y me daba cuenta de que hab\u00eda olvidado el llavero en mi casa. Esto generaba un problema, porque ten\u00eda que ir al cerrajero, pedirle que me abriera, hacer un duplicado de la llave. Era toda una historia.<\/p>\n<p>La segunda vez que me pas\u00f3 decid\u00ed, furioso, que no pod\u00eda pasarme m\u00e1s. As\u00ed que puse un cartelito en el parabrisas de auto que dec\u00eda: \u201cllaves\u201d. Me sub\u00eda al auto, ve\u00eda el cartelito, entraba de nuevo en mi casa y me llevaba las llaves. Funcion\u00f3 muy bien las primeras cuatro semanas, hasta que me acostumbr\u00e9 al cartelito. Cuando te acostumbras al cartelito ya no lo ves m\u00e1s. Un d\u00eda olvid\u00e9 las llaves otra vez, as\u00ed que le ped\u00ed a mi esposa que me hiciera acordar de las llaves. Todas las ma\u00f1anas ella me dec\u00eda: \u201c\u00bfLlevas las llaves?\u201d. Pero el d\u00eda que ella se olvid\u00f3, yo me olvid\u00e9 y, por supuesto, le ech\u00e9 la culpa a ella, pero de todas maneras tuve que pagar el cerrajero.<\/p>\n<p>Un d\u00eda me di cuenta de que, indudablemente, no hab\u00eda manera; que yo era un despistado y que de vez en cuando me iba a olvidar las llaves. Por lo tanto, hice una cosa muy distinta a todas las anteriores:<\/p>\n<p>Hice varias copias de las llaves y le di una al portero, una al heladero de la esquina (que era amigo m\u00edo), otra a una colega que ten\u00eda el consultorio a cinco cuadras, enganch\u00e9 una con las llaves del auto y me qued\u00e9 con una suelta. Ten\u00eda cinco copias rondando por ah\u00ed.<\/p>\n<p>Este relato no tendr\u00eda nada de gracioso sino fuera porque, a partir de ese d\u00eda nunca m\u00e1s olvid\u00e9 las llaves.<\/p>\n<p>Todav\u00eda hoy el portero del departamento de la calle Serrano, cuando me ve, me dice: \u201cNo se para qu\u00e9 me dio esta llave si nunca la us\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>La teor\u00eda paradojal del cambio dice que solamente se puede cambiar algo cuando uno deja de pelearse con eso.<\/p>\n<p>Y si mi relaci\u00f3n conmigo me condiciona tanto por dejar de vivir forz\u00e1ndome a ser diferente, imaginemos c\u00f3mo condiciona mi relaci\u00f3n con los dem\u00e1s creer que ellos tienen que cambiar.<\/p>\n<p>Uno de los aprendizajes a hacer en el camino del encuentro es justamente la aceptaci\u00f3n del otro tal como es. Y eso s\u00f3lo es posible si antes aprend\u00ed a aceptarme.<\/p>\n<p>El enojarse con el otro por c\u00f3mo es significa que, para que yo pueda quererlo,\u00a0<i>tiene<\/i>\u00a0que ser como yo quiero que sea. Si tu amiga es impuntual y la esperas una hora cada vez que te citas con ella, no te enojes. \u00bfQui\u00e9n te obliga a esperarla? Cuando yo espero a alguien que es usualmente impuntual, la raz\u00f3n de mi espera es\u00a0<i>porque elijo esperarlo y no porque \u00e9l lleg\u00f3 tarde<\/i>. \u00bfDebo hacer responsable al otro de mis propias decisiones?<\/p>\n<p>Mi esposa y yo decidimos hacer nuestra ceremonia de casamiento a un horario inusual: la hora que realmente anunciaba la invitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esperamos quince minutos. M\u00e1s de la mitad de la gente nunca lleg\u00f3 o, mejor dicho, llegaron mucho despu\u00e9s y se quedaron como media hora en la puerta pensando que nosotros todav\u00eda no hab\u00edamos llegado cuando, en realidad, ya nos hab\u00edamos ido.<\/p>\n<p>Son estilos, maneras de plantear las cosas.<\/p>\n<p>Cada uno espera cuanto quiere esperar.<\/p>\n<p>Tu concepto de la puntualidad es tuyo y yo no lo comparto.<\/p>\n<p>No tienes que ser como yo, pero no me pidas que sea como t\u00fa.<\/p>\n<p>Ser adulto significa hacerse responsable de la vida que uno lleva, saber que las cosas que uno vive en gran medida las vive porque se ocupa de que as\u00ed sea y, a partir de all\u00ed, animarme a quererme incondicionalmente, por ego\u00edsta que parezca.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, mientras escuchaba a Enrique Mariscal, se me ocurri\u00f3 transformar un cuento suyo en este que llam\u00e9 \u201cEl temido enemigo\u201d y que quiero volver a contarte aqu\u00ed:<\/p>\n<p>Hab\u00eda una vez un rey al que le gustaba saberse poderoso, y deseaba que a su alrededor todos lo admiraran por su poder\u00edo.<\/p>\n<p>Llam\u00f3 un d\u00eda a un sabio de la corte para preguntarle si hab\u00eda alguien m\u00e1s poderoso que \u00e9l en el planeta, y el sabio le dijo que se hab\u00eda enterado de que viv\u00eda en el poblado un mago cuyo poder nadie m\u00e1s que \u00e9l pose\u00eda: sab\u00eda el futuro.<\/p>\n<p>El rey hirvi\u00f3 de celos y empez\u00f3 a preguntar sobre este mago. Un d\u00eda, cansado de que le contaran lo poderoso y querido que era el mago, el rey urdi\u00f3 un plan: invitar\u00eda al mago a una cena y, delante de los cortesanos, le preguntar\u00eda en qu\u00e9 fecha morir\u00eda el mago que hab\u00eda llegado al reino. En el momento que respondiera, lo matar\u00eda con su propia espada para demostrar que el mago se hab\u00eda equivocado en su predicci\u00f3n, se acabar\u00edan, en una sola noche, el mago y el mito de sus poderes\u2026<\/p>\n<p>El d\u00eda del festejo lleg\u00f3 y, despu\u00e9s de la gran cena, el rey hizo la pregunta:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfEs cierto que puedes leer el futuro?<\/p>\n<p>&#8211; Un poco -dijo el mago.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfCu\u00e1ndo morir\u00e1 el mago del reino?<\/p>\n<p>El mago sonri\u00f3, lo mir\u00f3 a los ojos y contest\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211; Un d\u00eda antes que el rey.<\/p>\n<p>Al oir aquella respuesta, el rey no solo no se atrevi\u00f3 a matarlo sino que, temeroso de que le pasara algo, lo invit\u00f3 a quedarse viviendo en el palacio con la excusa de que necesitaba un consejero sobre unas decisiones reales.<\/p>\n<p>Por la ma\u00f1ana, el rey mand\u00f3 llamar a su invitado. Para justificar su permanencia le hizo una pregunta; y el mago, que era un sabio, le di\u00f3 una respuesta correcta, creativa y justa.<\/p>\n<p>El rey alab\u00f3 a su hu\u00e9sped por su inteligencia y le pidi\u00f3 que se quedara un d\u00eda m\u00e1s, y luego otro m\u00e1s. Todos los d\u00edas el rey se tomaba el tiempo de charlar con el mago para confirmar de que estaba vivo y para hacer alguna pregunta. Sent\u00eda que los consejos de su nuevo asesor eran tan acertados que termin\u00f3, casi sin notarlo, teni\u00e9ndolos en cuenta en todas sus decisiones.<\/p>\n<p>Pasaron los meses y los a\u00f1os. Y como siempre, estar cerca del que sabe vuelve al que no sabe m\u00e1s sabio\u2026 As\u00ed, el rey se fue volviendo poco a poco m\u00e1s justo y dej\u00f3 de necesitar sentirse poderoso. Rein\u00f3 de un modo bondadoso y el pueblo empez\u00f3 a quererlo. Ya no consultaba al mago con la idea de consultar su salud, realmente iba para aprender. Y con el tiempo, el rey y el mago llegaron a ser excelentes amigos.<\/p>\n<p>Hasta que un d\u00eda, a cuatro a\u00f1os de aquella cena, el rey record\u00f3 que el mago, a quien consideraba ahora su mejor amigo, hab\u00eda sido su m\u00e1s odiado enemigo. Y record\u00f3 el plan urdido para matarlo.<\/p>\n<p>Como no pod\u00eda ocultar ese secreto sin sentirse hip\u00f3crita, se di\u00f3 valor, golpe\u00f3 la puerta del mago y, apenas entr\u00f3, le dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Tengo algo para contarte, mi querido amigo, algo que me oprime el pecho.<\/p>\n<p>&#8211; Dime -dijo el mago- y alivia tu coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Aquella noche, cuando te invit\u00e9 a cenar y te pregunt\u00e9 sobre tu muerte, yo no quer\u00eda saber tu futuro, planeaba matarte ante cualquier respuesta que me dieras, quer\u00eda que tu muerte desmitificara tu fama. Te odiaba porque todos te amaban\u2026 Estoy tan avergonzado\u2026<\/p>\n<p>El mago le dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Haz tardado mucho en dec\u00edrmelo, pero me alegra porque me permite decirte que ya lo sab\u00eda. Era tan clara tu intenci\u00f3n, que no hac\u00eda falta ser adivino para saber lo que ibas a hacer\u2026 Pero como justa devoluci\u00f3n a tu sinceridad, debo confesarte que yo tambi\u00e9n te ment\u00ed. Invent\u00e9 esa absurda historia de mi muerte antes que la tuya para darte una lecci\u00f3n que hasta hoy est\u00e1s en condiciones de aprender.<\/p>\n<p>Vamos por el mundo odiando y rechazando aspectos de los otros, y hasta de nosotros mismos, que creemos despreciables, amenazantes e in\u00fatiles\u2026 y, sin embargo, si nos damos tiempo, terminamos viendo lo mucho que nos costar\u00eda vivir sin aquellas cosas que en un momento rechazamos.<\/p>\n<p>Nuestras vidas est\u00e1n ligadas por la amistad y la vida, no por la muerte.<\/p>\n<p>El rey y el mago se abrazaron y festejaron brindando por la confianza de esa relaci\u00f3n que hab\u00edan construido juntos.<\/p>\n<p>Cuenta la leyenda que, esa misma noche, misteriosamente, el mago muri\u00f3 mientras dorm\u00eda, y que al enterarse, el rey cav\u00f3 con sus propias manos un pozo en el jard\u00edn, justo debajo de su ventana, y que all\u00ed se qued\u00f3 llorando al lado del mont\u00edculo de tierra hasta que, agotado por el llanto y el dolor, volvi\u00f3 a su habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuenta la leyenda que esa misma noche, veinticuatro horas despu\u00e9s de la muerte del mago, el rey\u2026 muri\u00f3 en su lecho mientras dorm\u00eda.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 por casualidad\u2026 Quiz\u00e1 por dolor\u2026 Quiz\u00e1 para confirmar la \u00faltima ense\u00f1anza del maestro.<\/p>\n<p>Este cuento es la expresi\u00f3n de dos cosas: el amor y el ego\u00edsmo.<\/p>\n<p>Se supone que el ego\u00edsmo es patol\u00f3gico cuando va en desmedro del otro, cuando me impide compartir. Pero \u00bfPor qu\u00e9 el otro se ver\u00eda da\u00f1ado y afectado por el hecho de que yo me quiera mucho?<\/p>\n<p>Sabemos ya que el amor no se agota, que mi capacidad de amar es ilimitada y, por lo tanto, que es rid\u00edculo pensar que por quererme mucho a m\u00ed mismo no me va a quedar espacio para querer a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Con el ego\u00edsmo pasa exactamente lo mismo que lo que le pasaba al rey con el mago.<\/p>\n<p><i>El ego\u00edsmo es para m\u00ed un mago poderoso, capaz de revelarnos algunas verdades sobre nosotros mismos. Pero vivimos rechaz\u00e1ndolo, lo queremos matar, sin darnos cuenta de que no podr\u00edamos vivir sin \u00e9l.<\/i><\/p>\n<p>Si conseguimos, como en el cuento, hacernos amigos del mago, amigarnos con nuestro ego\u00edsmo, entonces no s\u00f3lo podremos servirnos de \u00e9l para engrandecernos sino que podremos volvernos m\u00e1s generosos, m\u00e1s nobles, m\u00e1s sabios, m\u00e1s solidarios y m\u00e1s inteligentes.<\/p>\n<p><i>Todo lo que cada uno se quiere a s\u00ed mismo es poco. Con seguridad, a todos todav\u00eda nos falta querernos m\u00e1s.<\/i><\/p>\n<p>Ocurre que cuando al individuo se le proh\u00edbe ser ego\u00edsta, para encontrar un lugar donde quererse, cuidarse y atenderse, se vuelve mezquino, ruin, codicioso, canalla y jodido. El individuo se vuelve despreciable porque cree que tiene que elegir entre \u00e9l y el otro, y cuando se elige a s\u00ed mismo cree que lo hace en contra de su moral. La idea que anima a concebir el ego\u00edsmo como un desmedro de los otros es plantearse la vida como una batalla mortal. Pero eso no siempre es cierto. Habr\u00e1 habido, y seguramente seguir\u00e1 habiendo, batallas a muerte, pero analizar el mundo de este modo en todo momento es una visi\u00f3n limitada con la cual no comulgo.<\/p>\n<p>Hasta que el individuo no descubre su mejor ego\u00edsmo, el poderoso mago dentro de \u00e9l, no se da cuenta de que \u00e9l es el centro de su existencia y decimos entonces que est\u00e1 descentrado. Quiero decir, que vive y gira alrededor de cosas externas, que hace centro en otras cosas.<\/p>\n<p>Por supuesto, algunos aspectos de nuestro mundo est\u00e1n compartidos; t\u00fa y yo podemos charlar, podemos ponernos de acuerdo y tambi\u00e9n en desacuerdo, podemos tener espacios en el mundo del otro y espacios comunes a los dos. Pero cuando t\u00fa te vas\u2026 te vas con tu mundo y yo me quedo con el m\u00edo.<\/p>\n<p>Si yo renuncio a ser el centro de mi mundo, alguien va a ocupar ese espacio. Si giro alrededor tuyo empiezo a estar pendiente de todo lo que digas y hagas. Entonces vivo en funci\u00f3n de lo que me permitas, de lo que me des, de lo que me ense\u00f1es, de lo que me muestres, de lo que me ocultes\u2026<\/p>\n<p>Y, por otro lado, cuando me doy cuenta de que soy el centro del mundo de otro, me empiezo a asfixiar, me pudro, me canso y quiero escapar\u2026<\/p>\n<p>Mi idea del encuentro es: dos personas centradas en ellas mismas que comparten su camino sin renunciar a su centramiento. Si no estoy centrado en m\u00ed, es como si no existiera. Y si no existo, \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda encontrarte en el camino?<\/p>\n<p><i>\u00bfPor qu\u00e9 es tan dif\u00edcil aceptar esta idea del encuentro?<\/i><\/p>\n<p>Porque va en contra de todo lo que aprendimos. Hemos aprendido que si algo para ti es importante, debe serlo tambi\u00e9n para m\u00ed. Porque estamos entrenados en privilegiar al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Pero vengo yo, Jorge Bucay, y provoco, escandalizo, pateo la puerta y digo: \u201c\u00a1Para nada! En realidad, lo que yo miro es m\u00e1s importante que lo que mira el otro; mis ojos son prioritarios a los ojos del otro\u201d.<\/p>\n<p>Cada vez que explico este pensamiento, alguien salta indignado: \u201c\u00a1Eso es egoc\u00e9ntrico!\u201d. Y yo digo: \u201cS\u00ed, claro que es egoc\u00e9ntrico\u201d. Como todas las posturas individualistas, esta postura es egoc\u00e9ntrica. Es individualista, egoc\u00e9ntrica y saludable, las tres cosas.<\/p>\n<p>Indefectiblemente, para aprender esta idea del encuentro hay que desandar la otra, la de la dependencia. Se nos mezclan, seguramente, pero hay que seguir trabajando.<\/p>\n<p><i>Hay que tener el valor de ser el protagonista de nuestra vida. Porque si se cede el papel protag\u00f3nico, no hay pel\u00edcula.<\/i><\/p>\n<p>Cuando estamos en una negociaci\u00f3n, el otro puede decir muy enojado: \u201cPero al final t\u00fa est\u00e1s haciendo lo que a ti te conviene\u201d.<\/p>\n<p>S\u00ed, estoy negociando para hacer lo que m\u00e1s me conviene a m\u00ed, \u00bfPara qu\u00e9 otra cosa negociar\u00eda?<\/p>\n<p>\u00bfDesde qu\u00e9 lugar negociar\u00eda si no me prefiriera a m\u00ed antes que a ti.<\/p>\n<p>Negocio con otro porque es imposible hacer todo lo que yo quiero, y si pudiera hacerlo, sin da\u00f1ar al otro, quiz\u00e1 lo har\u00eda. \u00bfPor qu\u00e9 no?<\/p>\n<p>Puedo quererte y estar dispuesto a ceder un poco porque adem\u00e1s de quererme a m\u00ed te quiero a ti; pero entre los dos, no hay ninguna duda de que me prefiero a m\u00ed.<\/p>\n<p>No se nace sabiendo disfrutar el compartir, tampoco es obligatorio, pero se puede aprender.<\/p>\n<p>Al principio, la m\u00fasica cl\u00e1sica parece medio chirriante, pero despu\u00e9s se aprende a escuchar a Tchaicovsky; despu\u00e9s ballet; y despu\u00e9s, si uno se anima un poquito m\u00e1s, empieza a encontrarle el placercito al barroco; y despu\u00e9s empieza a escuchar m\u00fasica sinf\u00f3nica. Uno va educando su o\u00eddo y no pierde el gusto por lo anterior.<\/p>\n<p>Cuando no hemos sido entrenados para mirar pintura, vemos un cuadro famoso y no entendemos. Pero as\u00ed como se aprende a escuchar m\u00fasica, se aprende a entender pintura. Se lee sobre pintura y se aprende a mirar.<\/p>\n<p>La moral tambi\u00e9n se aprende.<\/p>\n<p>Nadie puede hacer que me guste Goya. Nadie puede obligarme a que me guste Picasso, pero si yo aprendo, si yo crezco, si yo educo mi buen gusto, va a crecer la posibilidad de que me gusten esas cosas, voy a encontrar aquello que realmente est\u00e1 ah\u00ed, para poder extraerlo y disfrutarlo.<\/p>\n<p>Cuanto m\u00e1s disfruto, cuanto m\u00e1s placer soy capaz de sentir, m\u00e1s entrenado est\u00e1 mi amor por m\u00ed. Si cuidarte y darte desde el amor me da placer, por qu\u00e9 no pensar que es desde la b\u00fasqueda de este placer que yo act\u00fao y ejerzo el amor que te tengo.<\/p>\n<p>C\u00f3mo no va a ser as\u00ed, si el amor por ti proviene del amor por m\u00ed.<\/p>\n<p>Hay que darse cuenta de que hay en el mundo personas, cosas y hechos muy importantes, pero ninguno m\u00e1s importante para m\u00ed que yo mismo. Porque nos guste o no nos guste, repito, cada uno de nosotros es el centro del mundo en el que vive.<\/p>\n<p>Si en un grupo dices:<\/p>\n<p>&#8211; Yo defiendo bien mis lugares porque tengo la autoestima bien elevada.<\/p>\n<p>el otro te dice:<\/p>\n<p>&#8211; Oye, qu\u00e9 bien, \u00bfQui\u00e9n es tu terapeuta?<\/p>\n<p>En cambio, si dices:<\/p>\n<p>&#8211; Yo defiendo muy bien mis lugares porque soy bien ego\u00edsta.<\/p>\n<p>El otro te dice:<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Estas loco Bucay! Cambia de terapeuta.<\/p>\n<p>Apuesto con todo mi coraz\u00f3n por nosotros. Pero si vas a forzarme a elegir\u2026<\/p>\n<p>Entre t\u00fa y yo\u2026 yo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><strong><i>\u00a0\u201cSi yo no pienso en m\u00ed, qui\u00e9n lo har\u00e1\u2026<\/i><br \/>\n\u2026 <i>Si pienso en mi, qui\u00e9n soy\u201d<\/i><\/strong><\/p>\n<p>Autoestima y ego\u00edsmo son tomados generalmente como t\u00e9rminos antag\u00f3nicos, aunque ambos comparten un significado muy emparentado: la idea de quererse, valorarse, reconocerse y ocuparse de si mismo.<\/p>\n<p>Sabemos d\u00f3nde est\u00e1 cada cosa y cada persona que queremos, pero muchas veces no sabemos d\u00f3nde estamos nosotros. Nos hemos olvidado de nuestro lugar en el mundo. Podemos ubicar r\u00e1pidamente el lugar de los dem\u00e1s, el lugar que los dem\u00e1s tienen en nuestra vida, y a veces hasta podemos definir el lugar que nosotros tenemos en la vida de otros, pero nos olvidamos cu\u00e1l es el lugar que nosotros tenemos en nuestra propia vida.<\/p>\n<p>Nos gusta enunciar que no podr\u00edamos vivir sin algunos seres queridos. Yo propongo hacer nuestra la ir\u00f3nica frase con la que sintetizo mi real v\u00ednculo conmigo:<\/p>\n<p><strong>No puedo vivir sin m\u00ed.<\/strong><\/p>\n<p>La primera cosa que se nos ocurre hacer con alguien que queremos es cuidarlo, ocuparnos de \u00e9l, escucharlo, procurar las cosas que le gustan, ocuparnos de que disfrute de la vida y regalarle lo m\u00e1s que quiere en el mundo, llevarle a los lugares que m\u00e1s le agradan, facilitarle las cosas que le dan trabajo, ofrecerle comodidad y comprensi\u00f3n. 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Sabemos d\u00f3nde est\u00e1 cada cosa y cada persona que queremos, pero muchas veces no sabemos d\u00f3nde estamos nosotros. Nos hemos olvidado de nuestro lugar en el mundo. Podemos ubicar r\u00e1pidamente el lugar de los dem\u00e1s, el lugar que los dem\u00e1s tienen en nuestra vida, y a veces hasta podemos definir el lugar que nosotros tenemos en la vida de otros, pero nos olvidamos cu\u00e1l es el lugar que nosotros tenemos en nuestra propia vida.  Nos gusta enunciar que no podr\u00edamos vivir sin algunos seres queridos. Yo propongo hacer nuestra la ir\u00f3nica frase con la que sintetizo mi real v\u00ednculo conmigo:  No puedo vivir sin m\u00ed.  La primera cosa que se nos ocurre hacer con alguien que queremos es cuidarlo, ocuparnos de \u00e9l, escucharlo, procurar las cosas que le gustan, ocuparnos de que disfrute de la vida y regalarle lo m\u00e1s que quiere en el mundo, llevarle a los lugares que m\u00e1s le agradan, facilitarle las cosas que le dan trabajo, ofrecerle comodidad y comprensi\u00f3n. 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