El amor no es una relación

8 de abril de 2015

El amor no es una relación. El amor es un estado; no tiene nada que ver con nadie más. Uno no se enamora, uno es amor. Por supuesto, si eres amor estás enamorado, pero ése es el resultado, la consecuencia, pero no el origen. El origen es que eres amor.

¿Quién puede ser amor? Evidentemente, si no eres consciente de quién eres, no podrás ser amor. Serás miedo. El miedo es exactamente lo contrario del amor. Recuerda que el odio no es lo contrario del amor, como la gente piensa. El odio es amor al revés, no es lo contrario del amor. Lo contrario del amor realmente es el miedo. Con el amor te expandes, con el miedo te encoges. Con el miedo te cierras, con el amor te abres. Con el miedo dudas, con el amor confías. Con el miedo te quedas en soledad. Con el amor desapareces; se desvanece la cuestión de la soledad. Si no existes, ¿cómo te puedes sentir solo? Entonces, estos árboles, los pájaros, las nubes, el sol y las estrellas están dentro de ti. El amor es cuando conoces tu cielo interno.

Los niños no tienen miedo; los niños nacen sin miedo. Si la sociedad puede ayudarles y apoyarles para que permanezcan sin miedo, si les ayuda a subirse a los árboles y a las montañas, y a nadar en el mar y los ríos —si la sociedad puede ayudarles con todos sus medios a ser aventureros, aventureros de lo desconocido, y si la sociedad puede provocar una búsqueda en vez de darles creencias muertas entonces, los niños se volverán grandes amantes, amantes de la vida. Ésta es la verdadera religión. No hay mayor religión que el amor.

Medita, baila, canta y profundiza más en ti mismo. Escucha a los pájaros más atentamente. Mira las flores con asombro, con admiración. No te vuelvas erudito, no etiquetes las cosas. Eso es la erudición, el maravilloso arte de etiquetarlo todo, catalogarlo todo. Conoce gente, mézclate con la gente, con toda la gente que puedas, porque cada persona expresa una faceta de Dios distinta. Aprende de las personas. No tengas miedo, la existencia no es tu enemigo. La existencia te cuida, la existencia está dispuesta a apoyarte de todas las formas posibles. Confía y empezarás a sentir un considerable aumento de energía. Esa energía es amor. Esa energía quiere bendecir a toda la existencia, porque cuando estás en esa energía te sientes bendecido. Y cuando uno se siente bendecido, ¿qué otra cosa puede hacer sino bendecir a toda la existencia?

El amor es un profundo deseo de bendecir a toda la existencia.

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La vida es un movimiento de relación

8 de abril de 2015

La vida es un movimiento de relación. Dos personas que viven juntas quizás se encuentren en la cama, pero por lo demás llevan vidas con intereses distintos. Son como dos líneas paralelas que nunca se encuentran. Y a esto, en lo que no existe un verdadero sentimiento de amor, llamamos relación.

¿Cómo es que los seres humanos con sus extraordinarias capacidades y su energía, con la inteligencia que han demostrado en el plano tecnológico, no han sabido resolver esta cuestión, este problema tan esencial? Ya puede uno meditar, dedicar su vida a la búsqueda de la iluminación, seguir al último gurú o a la última manifestación de lo que quiera que uno siga; si uno no ha resuelto este problema, ninguno de sus logros espirituales ni hallazgos tecnológicos le servirá de nada. Porque nuestra vida es relación, y mientras no resolvamos esta cuestión básica de la relación que en la actualidad nos aísla a unos de otros, ese aislamiento, inevitablemente, engendrará toda clase de desdicha, confusión, odio e ira.

Debemos preguntarnos si es posible entablar una relación en la que no haya ni la más leve sombra de conflicto.

Seguridad significa permanencia, pero, ¿existe algo en la vida que sea permanente?

En nuestras relaciones, buscamos permanencia. Y lo que ocurre, presten atención a esto, es que el concepto mismo de sentir que necesitamos esa seguridad y permanencia se traduce en apego. ¿Se dan cuenta?

Y así hacemos a la otra persona objeto de ese intenso apego, durante un mes, una semana o ciencuenta años, del cual nacen toda clase de conflicto: celos, sospechas, miedo, sentimiento de adquisición y pérdida. Ya saben ustedes a lo que me refiero, ¿no es cierto?

Vamos a suponer que quien les habla, o cualquiera de ustedes, no tiene ese deseo de seguridad y permanencia… No digo que sea así, es simplemente una suposición. ¿Qué es la relación entonces? ¿Entienden la pregunta?

El deseo de estabilidad y el apego, con su correspondiente dolor y placer, ansiedad y miedo, no es amor.

Cuando ese deseo y ese apego estan totalmente ausentes, el otro es como una flor que se abre.

Uno toma la mano de la otra persona, la abraza, camina a su lado, pero interiormente está separado de ella.

Es un hecho, afrontemoslo.

Por consiguiente, hay perpetuo conflicto entre los dos, y uno pregunta, ¿es posible vivir en relación con otro sin que haya conflicto? ¿Se basa en la memoria nuestra relación?

Porque si nuestra relación está hecha de recuerdos, de imagen diversas, entonces todo lo que hay es producto del pensamiento. Y, ¿que es el “pensamiento amor”? Por favor, háganse esta pregunta a ustedes mismos, no es a mi a quien deben responder.

¿Puede haber paz entre los seres humanos, sea cual fuere su color, raza o idioma o su así llamada cultura?

Para lograr esa paz, primero debe haber paz entre usted y el otro, entre usted y su esposa, entre usted y sus hijos. Luego, es posible que haya paz, es decir, que no haya ningún conflicto.

En la ausencia total de conflicto, lo que hay es infinitamente más extraordinario que la actividad del pensamiento.

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Cosas que se me ocurren sobre la parejas: Parte XIII CEDER vs CONCEDER

11 de octubre de 2014

Cosas que se me ocurren sobre la parejas: Parte XIII CEDER vs CONCEDER

Toda mi vida he escuchado eso de “Hija si estás en pareja vas a tener mucho que ceder”. Guau desde niña aquello me resonó extraño y nada apetecible, con lo que creo que nunca me doblegué jajaja y siempre he tenido estupendas y afectuosas relaciones, cada una en su lugar y en su momento.

El otro día entendí que es lo que hago frente a lo que me decían que hiciera: YO CONCEDO, no cedo.

Ceder tiene que ver con disminuirse, rendirse, mitigarse. Es decir que cuando cedes renuncias a algo, lo que te hace sentir mal contigo mismo y con el otro, crea incongruencia y empobrece la personalidad (i.e.: hacer algo que no quieres por temor al que al otro le siente mal). Los que ceden constantemente por conservar a su pareja, pierden la seguridad en sí mismos y los atributos especiales de su personalidad, y al final dejan de ser atractivos para su pareja.

En cambio, conceder tiene que ver con otorgar, proporcionar, hacer a merced, es por tanto un ejercicio de madurez que uno hace por el otro (i.e.: hacer algo porque sabes que al otro le gusta o le ilusiona mucho; el hecho de verle contento te alegra a ti también). Estos conservan su atractivo, refuerzan su estima y contribuyen a tener un buen clima en la relación.

¿Cedes o concedes?

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Cosas que se me ocurren sobre la parejas: Parte X LA CALMA RELACIONAL

7 de octubre de 2014

Cosas que se me ocurren sobre la parejas: Parte X LA CALMA RELACIONAL

A veces observo parejas de esas que parecen estar inquietas, no sé porqué será, me imagino que cada cual tendrá sus propias y respetables razones. Sin embargo, lo de estar juntos y nunca relajados, no me parece algo saludable, lo mismo me ocurre con lo de discutir. Sinceramente pienso que los que están así no andan bien de entendimiento, pero lo mismo es cosa mía que sufro de una fuerte alergia a las discusiones.

Creo que cuando una pareja está bien, esta relajada, hablan o se quedan en silencio sin preocuparse por las reacciones u opiniones del otro, pues saben que sean las que sean, siempre serán cuidadas y hechas desde el amor; se sienten en calma y tranquilos en compañía.

Otro punto es el tiempo, cuando estás cómodo con una persona, este pasa rápido, a veces demasiado, no importa tanto dónde vas ni lo que haces, pues el mero hecho de estar juntos llena más que suficiente.

¿Estás en calma en tu relación?

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Etapas de la relación de pareja – JOAN GARRIGA

18 de agosto de 2014

Una primera fase de la pareja se llama enamoramiento y enamoramiento significa: “Me mueves mucho pero te veo poco”.

Y luego si las personas siguen juntas surge la relación. Y la relación significa “Ahora te veo mejor pero ya no me mueves tanto”.

Sin embargo sigo caminando a tu lado. Ahora ya no nos miramos tanto el uno al otro sino que nos preguntamos hacia dónde miramos conjuntamente, entonces una relación puede hacerse fuerte y crecer de esta manera.

Un tercer paso es el compromiso, que se logra cuando la relación creada empieza a tener más fuerza que lo anterior: que las relaciones anteriores y que los sistemas anteriores, también las familias de origen. Entonces ahí la pareja y la nueva familia siente que tiene una gran fuerza y se asienta en la vida con fuerza.

Pero hay algo más todavía que va más allá del compromiso y que es la entrega, que significa entregarse también a los caminos propios y únicos que al otro le mueven. Significa también entregarse a las dificultades e implicaciones y a lo que el otro trae de difícil o de pendiente de sus propios sistemas. Y la entrega significa “Estoy aquí contigo y te quiero y me entrego igual, aún sabiendo que mañana no vas a estar”.

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Cerrando círculos por Paulo Coelho

9 de febrero de 2013

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente «revolcándote» en los porqués, en devolver el casete y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste ya a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!

Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.

Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.

Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente…

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú… Suelta el resentimiento. El prender «tu televisor personal» para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte letalmente, envenenarte y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando «puertas abiertas», por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.

Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida!

Por Paulo Coelho – Novelista Brasilero

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La rueda de molino

19 de febrero de 2010

Son muchas las personas que me cuentan que su vida se asemeja a una rueda de molino, cuando les pregunto a qué te refieres exactamente, me dicen que su vida siempre es igual, que siempre están en movimiento pero sin ir a ningún lado, del trabajo a casa y de casa al trabajo.

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