Cosas que se me ocurren sobre la parejas: Parte XIV SAL Y PIMIENTA

14 de octubre de 2014

Cosas que se me ocurren sobre la parejas: Parte XIV SAL y PIMIENTA

La pareja, como la vida, hay que aderezarla, sino se queda sosa o insípida: a mí me va la sal y pimienta espolvoreada de vez en cuando con un poco de curry, ni amarillo ni verde, sino rojo; pues el rojo es el color de la pasión y del Top Secret.

Pienso que la magia que se crea entre dos personas, si realmente es de verdad y no fingida, es algo muy personal y muy íntimo, reservado exclusivamente al espacio de ellos dos.

Sin embargo, hoy lo privado se ha vuelto público, a más de uno le gusta exhibirse, exhibir y contar todos los pormenores de sus relaciones… Pas pour moi.

¿Y a ti que te va?

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Cosas que se me ocurren sobre la parejas: Parte XIII CEDER vs CONCEDER

11 de octubre de 2014

Cosas que se me ocurren sobre la parejas: Parte XIII CEDER vs CONCEDER

Toda mi vida he escuchado eso de “Hija si estás en pareja vas a tener mucho que ceder”. Guau desde niña aquello me resonó extraño y nada apetecible, con lo que creo que nunca me doblegué jajaja y siempre he tenido estupendas y afectuosas relaciones, cada una en su lugar y en su momento.

El otro día entendí que es lo que hago frente a lo que me decían que hiciera: YO CONCEDO, no cedo.

Ceder tiene que ver con disminuirse, rendirse, mitigarse. Es decir que cuando cedes renuncias a algo, lo que te hace sentir mal contigo mismo y con el otro, crea incongruencia y empobrece la personalidad (i.e.: hacer algo que no quieres por temor al que al otro le siente mal). Los que ceden constantemente por conservar a su pareja, pierden la seguridad en sí mismos y los atributos especiales de su personalidad, y al final dejan de ser atractivos para su pareja.

En cambio, conceder tiene que ver con otorgar, proporcionar, hacer a merced, es por tanto un ejercicio de madurez que uno hace por el otro (i.e.: hacer algo porque sabes que al otro le gusta o le ilusiona mucho; el hecho de verle contento te alegra a ti también). Estos conservan su atractivo, refuerzan su estima y contribuyen a tener un buen clima en la relación.

¿Cedes o concedes?

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Cosas que se me ocurren sobre la parejas: Parte XI ACOMPAÑAMIENTO SOCIAL

8 de octubre de 2014

Cosas que se me ocurren sobre la parejas: Parte XI ACOMPAÑAMIENTO SOCIAL

Toda pareja tiene dos esfera: la íntima (Yo + Tu) la social (Nosotros + Los Otros), en ambas pienso que se ha de sentir admiración por el otro. Muy a menudo, sin embargo, escucho a personas justificándose por estar con quién están, avergonzándose, comparándose, sintiéndose incómodos ante los otros por persona que les está acompañando en ese momento del camino.

Cuando esto ocurre y tampoco hay calma relacional, esa pareja no es para uno, simplemente hemos hecho un desafortunado encuentro o una mala elección.

Los valores, como ya hablamos, junto con los niveles educativos y sociales, por mucho que nos quieran hacer creer que no tienen importancia, si la tienen y cuando son semejantes ayudan a manejarse mejor con las personas y es más simple la relación de pareja.

¿Te sientes orgulloso de estar con quien estás?

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Cosas que se me ocurren sobre la parejas. Parte VI: NIVELES DE COMUNICACIÓN

29 de septiembre de 2014

Cosas que se me ocurren sobre la parejas. Parte VI: NIVELES DE COMUNICACIÓN

Hoy he pensado que otro punto importante es el nivel al que se comunica la pareja, pues me he dado cuenta que algunas nunca se encuentran. No es cuestión de vocabulario ni de idiomas, que también podría ser, sino de profundidades que es algo que parece tenerse menos presente y es de gran importancia.

Hay quienes sólo se comunican a nivel cotidiano: ¿vas tú al súper o voy yo?, ¿quién recoge a los niños? ¿llueve o hace sol? Es decir simples temas de la gestión del día a día, que jamás ayudarán a la conexión entre dos seres con alma y espíritu.

Otros reparten sus intercambios en hablar de conocidos o de famosos: ¡Hay que ver y mira lo que me dijo!, ¡Pues no sé qué se cree!, lo que suele ir seguido de la expresión de envidia más al uso: ¡A mí no me parece para tanto! (No, para más!).

Son muchos también los que dicen discutir opiniones, pero en realidad batallan por la razón, intentan CONVENCER, quieren «vencer» no entender: esta comunicación parte del YO para llegar al TU imponiendo, no comprendiendo, habla del ego, no del corazón.

Las parejas que quieren construir han de subir un nivel más, han de poder decirse o escribirse lo que sienten, lo que necesitan, lo que les preocupa, lo que quieren… Es decir desean hablar desde adentro no desde la superficie. El corazón y el alma están en el interior, se comunican bajito, a veces incluso con rubor y siempre cuidando la armonía y el bienestar.

Cuando alguien sólo te quiere para culparte, responsabilizarte, darte diagnósticos lapidarios, quejarse, y nunca te regalan ni una frase ni palabra bonita, es que se ha ido lejos, y créeme, no merece la pena salir a buscarle. El corazón jamás se podrá semejar a un yo-yo por más que más de uno lo intente.

¿Cuantas frases bonitas dices o te dicen a diario?

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Ensayo de Viktor Frankl

29 de septiembre de 2014

Ensayo de Viktor Frankl

Daniel Hodara

ESTO TE LLEVARA 3 MINUTOS LEER Y TE SERVIRA PARA TODA LA VIDA

Este es un ensayo de Viktor Frankl, neurólogo, psiquiatra, sobreviviente del holocausto y el fundador de la disciplina; que conocemos hoy como Logoterapia.

No eres Tú, soy Yo…
¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?…
¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?…

Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables. Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.

Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.

Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.

Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta. Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.

No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.

Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda. Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos «lastimaron», siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.

Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:

«Necesito que Enrique me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo, pero si no lo hace… siento que me muero».

¡Wow! Yo me quedé de a cuatro ¿Realmente ésa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente… ¿no será un calvario voluntario para nosotros?

No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.

Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: «Mi amor, me haces tan feliz», «Sin ti me muero», «No puedo pasar la vida sin ti», son completamente irreales y falsas. No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.

Definitivamente nadie puede decidir por nosotros. Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad. No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.

La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella… ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.

«Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas-la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino».

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Cosas que se me ocurren sobre la parejas. Parte V: EL CONTROL

23 de septiembre de 2014

Cosas que se me ocurren sobre la parejas. Parte V: EL CONTROL

Un día más en este menester, según voy viajando y esperando en los sitios me va saliendo, nunca sé de qué voy a escribir, me dejo llevar: ¡Qué difícil son esas relaciones en las que cada cual pelea por controlar al otro, por tener el poder, por establecer quien manda! Yo siempre me he preguntado: ¿Es necesario que en una pareja mande uno sobre otro? ¿No puede haber SIMETRÍA?

Sinceramente en esto tengo poca experiencia directa, pues nunca he tenido interés en controlar a nadie, no porque sea una mosquita, que tampoco, sino porque simplemente a mí no me gusta que me controlen (algún cuco lo ha hecho tan bien que no me he enterado) pero siempre que me he dado cuenta salí corriendo por falta de aire. Una vez hasta puse un océano por en medio.

Creo que hay personas que confunden el estar presente, pendiente del otro, que es algo muy tierno y muy bonito, con luchar por someter al otro que es algo bien distinto. Y, como yo le digo a mi madre: «la cabra siempre vuelve al monte» ¡Pobre! me educo para ser señorita, y pasear un caniche por una calle “bien” y ya veis le salí cabra. Ahora está más contenta porque esto de tanto enseñar inteligencia emocional me domó un poco y estoy más modosita…

¿En tu pareja quién quiere controlar a quién?

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Cosas que se me ocurren sobre la parejas. Parte III: los CARACTERES

19 de septiembre de 2014

Cosas que se me ocurren sobre la parejas. Parte III: los CARACTERES

La compatibilidad de caracteres es otro punto. ¡Como de sano está cada cual en su personalidad! Si intentas compartir con alguien descentrado el que te pierdes eres TÚ: Una vez me enamore locamente de un muerto en vida, y como Juana La Loca intente cargar con su cadáver por medio mundo, hasta que llegó un momento que deje de poder con aquel peso de casi 190 de estatura, se me agotó la energía, las fuerzas y las ganas. Con todo el dolor de mi corazón le hice un bonito funeral y le enterré en solitario para que estuviera donde deseaba estar y yo regrese a la VIDA que tanto amo.

Eso de que existen almas gemelas (el muerto había nacido el mí mismo día, mismo mes y mismo año que yo) y que los polos opuesto se atraen, para mí es un auténtico mito. Al principio puede que las similitudes o las diferencias nos resulten atrayentes (¡Qué no nos resulta atrayente al principio de una relación!) pero a la no tan larga se convierten en problemas que dificultan el entendimiento y provocan la ruptura.

No es fácil que congenie un metódico y un caótico; un extrovertido con introvertido; un positivo con un pesimista; un inmaduro con un reprimido; un sanguíneo con un colérico; un maripenas con un vitalista.

¿Crees que tenéis caracteres COMPATIBLES?

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Cosas que se me ocurren sobre la parejas. Parte I: la SINTONIA

17 de septiembre de 2014

Cosas que se me ocurren sobre la parejas. Parte I la SINTONÍAHoy comienzo una nueva andadura, quizás porque debería estar escribiendo mi nuevo libro y no sé por qué extraña razón no logró ponerle foco. Como dice Mohamed, mi amigo el de la esquina, igual es porque tengo el corazón contentó. No sé, igual tiene razón jaja.

El caso es que mientras consigo concentrarme voy a comenzar a escribir sobre la PAREJA, por petición de todos mis alumnos y clientes, no porque sea una experta (más de uno paso por mi vida, la mayoría se quedó y aún hoy saben que tienen un huequecito en mi corazón. Los muy freudianos dirán que no se cerrar círculos, yo más bien diría que no quiero. Cada cual llego a mi vida en el momento justo y se fue cuando se tuvo que ir, no sin antes dejarme un montón de preciosos aprendizajes que me han sido y me son útiles en muchos aspectos de mi vida ¿Por qué entonces les debería sacar de mi corazón?)

Hoy voy a hablar de ESTAR EN LA MISMA SINTONIA: cuando dos personas se encuentran, porque las personas no se buscan, te salen al camino sólo cuando estás preparado, es importante saber ver por donde andan en sus vidas: a veces unos están de ida, otros de vuelta; a veces unos buscan pro actividad, otros calma; a veces unos quieren compromiso, otros salen pitando; a veces desean glamour, otros hippismo; a veces unos desean sexo, otros amor o las dos cosas, a veces unos crean, otros destruyen, a veces unos ponen alma y corazón, otros se dejan… A veces y más a veces… caminan en direcciones opuestas y no pueden encontrarse.

¿En qué dirección caminas TÚ? ¿ y ÉL o ELLA?

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Etapas de la relación de pareja – JOAN GARRIGA

18 de agosto de 2014

Una primera fase de la pareja se llama enamoramiento y enamoramiento significa: “Me mueves mucho pero te veo poco”.

Y luego si las personas siguen juntas surge la relación. Y la relación significa “Ahora te veo mejor pero ya no me mueves tanto”.

Sin embargo sigo caminando a tu lado. Ahora ya no nos miramos tanto el uno al otro sino que nos preguntamos hacia dónde miramos conjuntamente, entonces una relación puede hacerse fuerte y crecer de esta manera.

Un tercer paso es el compromiso, que se logra cuando la relación creada empieza a tener más fuerza que lo anterior: que las relaciones anteriores y que los sistemas anteriores, también las familias de origen. Entonces ahí la pareja y la nueva familia siente que tiene una gran fuerza y se asienta en la vida con fuerza.

Pero hay algo más todavía que va más allá del compromiso y que es la entrega, que significa entregarse también a los caminos propios y únicos que al otro le mueven. Significa también entregarse a las dificultades e implicaciones y a lo que el otro trae de difícil o de pendiente de sus propios sistemas. Y la entrega significa “Estoy aquí contigo y te quiero y me entrego igual, aún sabiendo que mañana no vas a estar”.

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Las cinco condiciones para el bienestar de la pareja, por Joan Garriga

17 de enero de 2014

Arnaud Desjardins, discípulo del sabio hindú Swami Prajnanpad, nos habla de los cinco criterios que su maestro le enseñó para reconocer el valor profundo de una pareja. Cuando éstos se cumplen, la pareja vive en armonía, y sus asuntos son alegres y serenos.

1.- La primera condición es que sea fácil, que fluya sin demasiado esfuerzo. Que las cosas sean cómodas, que no tengamos que malgastar grandes cantidades de energía en emociones ni se nos obligue a luchar contra éstas.

Cuando esta condición se da, existe una comunión real, una comodidad que no es rutinaria, en la que no hay dramas ni tragedias, sino mayormente bienestar. Todo se desenvuelve con naturalidad, y las cosas resultan fáciles y gráciles.

A veces nos juntamos con personas con las que, inexplicablemente, todo chirría, todo es complicado y se avanza con pesadez y esfuerzo. Con otras, sin embargo, todo resulta sencillo y se desliza con provecho. Ayuda, sin duda, el tener estilos afectivos parecidos o que engarcen bien.

Es cierto que podemos modificar un poco las pautas afectivas y de relación que hemos aprendido, resolver asuntos emocionales pendientes que nos han construido en nuestra niñez y que forman parte de nuestra identidad, pero no debemos hacerlo radical y completamente, y tampoco es siempre necesario. Podemos cambiar un poco, pero vale la pena juntarnos con personas cuyos estilos afectivos encajen bien con el nuestro. Es fácil saber cuándo los estilos y las pautas favoritas de relación de cada uno son compatibles: cuando apenas hay discusiones, cuando las emociones fluyen sin grandes altibajos y cuando la relación es nutritiva para ambos. Cuando uno más uno suman más que dos, y no menos que dos.

2.- La segunda condición de Swami Prajnanpad es: que se trate de dos naturalezas no demasiado diferentes. Que la comprensión del otro no esté más allá de nuestras capacidades. A menudo, la fascinación amorosa ignora con soberbia la incompatibilidad de dos naturalezas, y las personas creen amarse de buena fe pero carecen de la posibilidad de una comprensión verdadera. La compatibilidad del hombre y la mujer, o de cualquier pareja, descansa sobre la diferencia pero también sobre la posibilidad de asociación, imbricación y complicidad.

Esto es fácil de entender: si a ella le gusta mucho subir a pie a las montañas y comerse un bocadillo sentada en una roca y a él le gustan mucho los coches glamurosos y los restaurantes de lujo de la ciudad, se trata de naturalezas ciertamente diferentes; o si ella es judía y él musulmán o católico, se trata de naturalezas incompatibles, y esta diferencia deberá ser encarada, integrada y gestionada en la relación. De igual modo, si él viene de una familia muy rica y ella de una familia muy pobre, esto generará un diferencial en la dignidad, el respeto y la igualdad que deberá tratarse.

No siempre es imposible salvar las diferencias, pero sí es imprescindible concienciarlas y afrontarlas para gestionarlas bien.

3.- La tercera condición es que los miembros de la pareja sean verdaderos compañeros, que se sientan como tales, acompañados, ya que el otro es también un amigo y la amistad no se desgasta con el curso de los años. Que puedan compartir sus peculiaridades, gustos, intereses, diferencias, complicidades. Que tengan a alguien al que entienden y que los entiende. Esto pone el acento en que la relación de pareja también es una relación de acompañamiento en un camino común. Ambos se acompañan en los asuntos y vicisitudes del vivir, porque tienen propósitos en común, porque juntos pueden mirar a lugares comunes, porque juntos miran todo aquello que es importante para uno y para el otro, y todo aquello que es importante para los dos en los recovecos de sus almas.

4.- La cuarta condición que enseña Swami Prajnanpad es: tener fe y confianza plena en el otro. Que no sea necesario temer, desconfiar o protegerse para poder reencontrar un corazón inocente. Que el otro nos inspire una completa confianza sobre la cual se pueda cimentar un amor duradero, susceptible de crecimiento. Que tengamos la convicción de que el otro no nos va a dañar.

Ahora bien, ¿qué significa confianza? Cuando decimos confianza plena no se trata de una actitud infantil controladora hacia tu pareja, a la que reclamas sinceridad e infalibilidad absoluta. Sería más bien algo así como la confianza inocente que un niño pequeño siente hacia su madre, pero en el corazón y el cuerpo de un adulto.

Confianza, por tanto, es tener la certeza de que el otro quiere nuestro bien y no nos va a dañar. Esto es importante, porque si vivimos con alguien y no estamos seguros de que quiere nuestro bien empezaremos a tener miedo y tensarnos, y el miedo es el peor enemigo del amor y de la apertura de corazón. De manera que es importante sentir que el otro es bueno y quiere nuestro bien y que podemos confiar en él. También tenemos que saber que cualquier vínculo de intimidad importante trae sus dolores y nos hace recordar antiguas traiciones o indefensiones, de manera que también nuestra pareja en algún momento puede dañarnos, o nosotros a ella.

Confianza significa esperar que el otro cumpla sus compromisos y procure nuestro bien, pero también debemos ser conscientes de que en algún momento tal vez no lo haga, y aceptarlo teniendo la certeza de que podremos resistirlo y sobreponernos a ello. La confianza, por definición, no exige garantías.

5.- La quinta y última de las condiciones es, si cabe, la más difícil de cumplir: el deseo espontáneo de que el otro esté bien, lo cual quiere decir, el deseo de que esté bien por encima de nuestros miedos o carencias. Digo que es difícil de cumplir porque en los tiempos actuales, en los que se vive la pareja más al servicio del yo que del tú o del nosotros, es más común que uno tenga el impulso espontáneo de que el otro lo haga feliz, y no de hacer feliz al otro. La palabra «espontáneo» es el epicentro de esta cuestión, y se trata de un sentimiento que no se puede fabricar artificialmente. Se da o no se da. Lo sentimos o no lo sentimos. Consiste en ver al otro con la inteligencia del corazón y no sólo a través de nuestras proyecciones y anhelos, y así lo amamos como es y le damos lo que necesita y espera recibir. Se trata de encontrar la propia felicidad con la plenitud del otro.

Es muy común que los padres sientan hacia los hijos el deseo espontáneo de que sean felices, y que estén dispuestos a dar mucho y hacer muchas cosas para su bienestar, pero eso no es tan común en la pareja. Muchos de nosotros, como niños egoístas, a veces anteponemos nuestro bien al deseo del bien del otro. Por eso, la pareja nos invita inequívocamente a desarrollar generosidad y verdadera consideración hacia el otro. Cuando lo logramos, cuando nos alegramos espontáneamente del bienestar del otro y hacemos lo que está en nuestras manos para que se produzca, sentimos una alegría redoblada.

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