Día 7: viaje a Takayama, los Alpes japoneses

El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'

16 de agosto de 2016

Día 7: viaje a Takayama, los Alpes japoneses

Cogimos el tren bala con asientos reservados, aún mejor, cero estrés y perfecta precisión, para cada vagón hay una puerta con un número que se abre automáticamente según llega el tren, mientras se espera en una fila perfectamente ordenada. Se puede distinguir claramente quienes son los extranjeros recién llegados al país: todos descolocados, fuera de la fila y en donde no hay puerta.

Nos sigue sorprendiendo la limpieza de este país, no sólo limpian con un plumero los cajeros, los WC y los funiculares después de cada uso, sino también aspiran los andenes constantemente.

Tras el viaje de 5 horas llegamos a Takayama, un pueblito en los Alpes, los habitantes aparentan más rudos, sobre todo menos sofisticados que en Ginza (Tokio). Nos alojamos en una enorme casa japonesa de madera súper especial. Todas habitaciones cuentan con futones tradicionales sobre un suelo de tatami (tejido de paja) que sólo se puede pisar descalzos. En el centro hay una zona común de estilo antiguo con muebles de madera y vigas a la vista, en la que uno puede relajarse.

El barrio antiguo de Takayama es precioso. Un pequeño Kioto con casas de madera oscura y aroma a viejo. Según paseábamos se nos fue haciendo de noche y el estómago estaba a punto de sucumbir, así que como cada noche nos lanzamos a la búsqueda de las banderas italianas, caminábamos, caminábamos, preguntábamos, seguíamos caminando, marcha adelante, marcha hacia atrás pero fue imposible encontrarlas. Cuando ya estábamos a punto de la desesperación e inanición nos topamos con un restaurante francés encantador. Comimos una ensalada verde (que gusto), mejillones, jamón con melocotones japoneses (más parecidos a nuestras paraguayas), pan con aceite y una botella de vino… nos pareció un manjar celestial sobre todo teniendo en cuenta que a la hora de comer solemos tomar frutos secos, plátanos y alguna cosita más si cae.

¡Que delicia de viaje!

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Día 1: Ekonnichiwa Japan

El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'

10 de agosto de 2016

Ekonnichiwa Japan

Después de un vuelo fantástico llegamos al aeropuerto de Tokio, se respiraba orden, limpieza por doquier, silencio y tranquilidad. Me sorprendió el alto nivel de perfeccionismo, como uno no hubiera rellenado bien una casilla te daban la vuelta y te mandaban hacerlo de nuevo…

Ya veo que voy a tener que tener bajo control mi eterna rebeldía sin causa y pasar un poquito por el aro… Dios mío (Japón tiene un alto nivel de burocracia y papeleo).

Llegamos a hotel a las 12 pues con el cambio de horario nos habían puesto, sin consultarnos, 7 horas encima; pero el check in era a las 15, ni suplicando conseguimos la habitación… veo que los Japos y yo no vamos a tener mucho en común o quizás sólo sean primeras impresiones o efectos del cansancio.

Tras arrastrarnos por las calles presas del calor y del agotamiento, llegamos al hotel a la hora establecida nos dieron una bolsita para llenarla de todos los productos de baño (había de todo de Shiseido, chulisimo) y según entramos en la diminuta habitación con lavadora y todo, nos tiramos vestidas encima de la cama y nos quedamos rendidas varias horas.

Cuando nos despertamos nos encaminamos al baño y nuestra mayor sorpresa fue poder llegar a comprender los misterios del WC japonés: que pasó de calor al frío y te riega tus partes íntimas llegando a hacerte cosquillas juguetonas… Algo aún por descubrir más a fondo.

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Seguimos con la primavera y el orden

1 de abril de 2010

Que tal si ahora que es primavera nos dedicamos cada día a una habitación, analizamos todo lo que requiere reparación, todo lo que ya no nos gusta y la redecoramos.

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La primavera

31 de marzo de 2010

Llega de nuevo la luz a nuestras vidas después de un largo y en algunos casos duro invierno. A mi me parece la mejor época para poner orden en nuestras vidas, y quizás la mejor forma de empezar es poniendo orden en nuestras casas. Quiero decir trastear, guardar y retirar cosas; ordenar y buscar nuevas formas de colocar, ¿qué tal si empezamos por ello?

Mañana te voy contando más.

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