El diccionario de las emociones para la inteligencia emocional

17 de julio de 2016

El diccionario de las emociones para la inteligencia emocional

El reconocimiento subjetivo de las diferentes emociones y sentimientos es uno de los primero pasos para iniciar un programa de inteligencia emocional.

Como componente de la inteligencia emocional se propone el autoconocimiento, y para ellos es muy necesario disponer de un glosario.

Aburrimiento: sentimiento ante algo repetitivo o sin interés, o la falta de ocupaciones o de estímulos agradables, provoca un sentimiento negativo, acompañado de una sensación de alargamiento del tiempo, de pasividad o de una difusa actividad.

Ansiedad: sentimientos negativos ante pensamientos recurrentes de temor o amenaza, acompañados de deseo de huida, fumar o comer mucho, ir de un sitio a otro, tensión muscular, sensación de ahogo, dolores de cabeza.

Animo: provoca un sentimiento positivo de energía e interés, acompañado de impulso a la actividad y resistencia.

Ansia: deseo intenso acompañado de vehemencia, miedo o apresuramiento.

Afán: deseo acompañado de esfuerzo por realizarlo.

Asco: un sentimiento negativo, físico o psíquico. Ante una persona o cosa repugnante, con deseo de alejar, rechazar, distanciar, etc.

Alivio: la presencia de algo o alguien modera y/o elimina una situación desagradable, disminuyendo el malestar y aumentando la tranquilidad.

Audacia: valentía al límite, exponiéndose a peligros probables. El extremo de la audacia seria la temeridad.

Amor: bien difícil de definir. Es deseo, es agrado, es responsabilidad, es sentir que esa persona pertenece a mi mundo, a mi vida. Sus tres grandes prototipos son: el maternal, el crotico y la amistad; sentimiento profundo e inefable de preocupación cariñosa por otra persona, animal o cosa. Incluso está limitada concepción del amor, no obstante, abarca una gran cantidad de sentimientos diferentes, desde el deseo pasional y de intimidad del amor romántico hasta la proximidad emocional asexual del amor familiar.

Amistad: darnos cuenta de las cualidades de una persona provoca un sentimiento positivo, que nos lleva, que nos lleva a desear su compañía, comunicarnos con ella y desear su bien.

Admiración: la percepción de algo extraordinario provoca un sentimiento positivo, duradero, que atrae la atención y va acompañado de sentimientos de aprecio.

Alegría: el cumplimiento de nuestras expectativas, deseos y proyectos provoca un sentimiento positivo, acompañado de impresión de ligereza, y de ensanchamiento del ánimo.

Altruismo: conducta intencional y voluntaria que beneficia a otro sin tener en cuenta posibles premios o castigos como consecuencia de la conducta.

Auto desprecio: la evaluación negativa sobre uno mismo provoca un sentimiento negativo, de rechazo, enojo u odio contra uno mismo.

Antojo: deseo repentino e injustificado. Se atribuye especialmente a las mujeres embarazadas.

Angustia: a veces se usa como “ansiedad”, pero suele ser una ansiedad más aguda unida a miedo y a sensación fuerte de ahogo.

Autoestima: sentimiento positivo, derivado de una evaluación positiva de sí mismo, aun reconociendo los propias defectos. Esta cercana a seguridad.

Capricho: deseo efímero o irracional.

Coacción: la influencia de una persona, de una norma o de una costumbre incita a una acción o impide dejar de realizarla. Puede ir acompañado de anticipación del malestar o del perjuicio que la resistencia a la coacción produciría.

Confusión: la falta de claridad, de precisión en las ideas o en las normas, o a la excesiva rapidez en los cambios provoca un sentimiento negativo de falta de seguridad.

Confianza: la creencia en la previsibilidad del comportamiento propio o ajeno provoca un sentimiento positivo, que anticipa un futuro carente de amenazas.

Compasión: el mal ajeno provoca un sentimiento negativo, que es compensada con simpatía por el que sufre.

Culpabilidad: es como una interiorización de la vergüenza; es vergüenza ante sí mismo. Su extremo bueno es la responsabilidad (responder de lo que uno ha hecho mal) y su extremo malo, el remordimiento (sentirse mal, una y otra vez, por lo hecho, sin buscar solución positiva).

Celos: temor de que otro nos prive del amor de la persona querida.

Cercanía: sentimiento positivo que se despierta en aquellos que tratan a una persona humilde y sencilla, que no pone barreras, que se abre a la amistad y a la confianza.

Cariño: las cualidades de una persona como su belleza, gracia o simpatía, provocan sentimiento de afecto y ganas de manifestárselo, es estable y duradero, no una atracción violenta y pasajera.

Deseo: la percepción o anticipación de algo bueno o atrayente, o la conciencia de una necesidad o carencia, provoca una tendencia hacia algo, acompañada de insatisfacción y desasosiego.

Desanimo: sentimiento negativo de falta de energía, interés o vitalidad, acompañado de pasividad y de incapacidad para el esfuerzo.

Debilidad: sentimiento negativo de falta de potencia o energía, acompañado por un deseo de descansar.

Desgana: falta de apetencias o deseos.

Decepción: la percepción de un suceso que contraria las expectativas, provoca un sentimiento negativo, al constatar que los deseos y proyectos no van a cumplirse.

Desesperanza: la creencia de que algo que deseamos no sucederá provoca un sentimiento negativo.

Desengaño: perder la fe o la confianza en algo o en alguien en quien injustificadamente se había creído.

Desesperación: aflicción intensa por la pérdida total de la esperanza ya cumplida definitivamente.

Desconfianza: la falta de seguridad en el comportamiento de algo o de alguien provoca un sentimiento negativo de miedo, falta de firmeza o inseguridad ante un futuro imprevisible.

Desamparo: la falta de compañía, impide la realización de nuestros deseos y provoca un sentimiento intensamente negativo de pérdida y desesperanza. El sujeto echa en falta, con resignación, amargura u odio, la acción ajena que eliminaría el sufrimiento.

Desconsuelo: sentimiento de suave pena al no poder gozar de algo agradable, de lo que tal vez otros ya gozan. También tiene el sentido negativo de no encontrar alivio para su pena.

Desilusión: perdida de la ilusión al ver que lo bueno que esperábamos ya cercano, se desvanece.

Desmotivación: pasividad ante estímulos; tendencia a “no moverse”, por desinterés o por considerar excesivo esfuerzo.

Desprecio: la percepción de algo o de alguien sin méritos ni interés y además opuesto a nuestros valores, provoca en nosotros una actitud de alejamiento y rechazo, pero sin deseo de hacerle daño.

Euforia: provoca un sentimiento positivo de bienestar y energía expansiva.

Expectación: sentimiento de espera intensa, acompañada de interés, curiosidad, deseo o ilusión.

Éxtasis: sentimiento de admiración o alegría y ajena a todo lo que no es objeto de esos sentimientos (se pierde la sensación de tiempo y espacio).

Esperanza: sentimiento agradable provocado por la anticipación de algo que deseamos y que se presenta como posible.

Enfado: la percepción de un obstáculo, ofensa o molestia leve, pasajero y/o injustificado provoca un sentimiento negativo de irritación y un movimiento contra el culpable.

Envidia: sentimiento de rabia, malestar o tristeza, ante el bien de otra persona, deseando que pierda ese bien.

Envidia (buena): sentimiento de alegría y deseo por el bien de otra persona.

Entusiasmo: alegría que impulsa a la acción, fogosidad de ánimo excitado por algo que lo cautiva.

Empatía: un estado afectivo que brota de la aprehensión del estado emocional del otro y que es congruente con él.

Furia: sentimiento ante un obstáculo, ofensa o amenaza que dificultan el desarrollo de la acción, o la consecución de los deseos, provoca un sentimiento negativo de irritación intensa, acompañado de un movimiento contra el culpable. Con pérdida de control, emparenta con la locura y, con agresividad manifiesta y deseo de la destrucción o daño del causante.

Fobia: un objeto o una situación provocan un sentimiento negativo, una aversión intensa, incontrolable e irracional, que conduce necesariamente a conductas de evitación. Puede ir acompañado de ataques de ansiedad.

Fracaso: la percepción de no haber conseguido un resultado satisfactorio en algo emprendido, provoca un sentimiento negativo al constatar que sus deseos y proyectos no van a cumplirse.

Felicidad: el cumplimiento de nuestros deseos y proyectos provoca un sentimiento positivo, intenso y duradero, que se experimenta como plenitud porque no se echa en falta ninguna cosa.

Gratitud: es el reconocimiento hacia la acción realizada por otra persona, la cual nos ha beneficiado y estamos dispuesto a hacérselo saber.

Horror: la percepción de algo que sobrepasa la posibilidad de control, sea peligroso o no, provoca un sentimiento negativo, acompañado de incapacidad de reaccionar.

Humildad: no creerse superior a nadie al ver lo bueno que hay en los otros.

Intranquilidad: la percepción de un suceso que altera la normalidad, o una situación física o psíquica conocida o desconocida, provoca un sentimiento negativo, que impide el descanso, determina la atención e impulsa al movimiento.

Indiferencia: perdida del amor y aprecio con que antes se le correspondía a alguien; o no sentirse afectado por comentarios y opiniones.

Interés: sentimiento de Estar intensamente sumergido y centrado en algo.

Impaciencia: la tardanza en suceder algo que se desea produce un sentimiento negativo, de irritación, que impide el descanso e impulsa al movimiento.

Inferioridad: la percepción desfavorable de la propia imagen, al compararla con la imagen de los otros o del propio ideal, provoca un sentimiento negativo, acompañado de sentimientos de debilidad o impotencia.

Ira: la percepción de un obstáculo, una ofensa o una amenaza que dificultan el desarrollo de la acción o la consecución de los deseos, provoca un sentimiento negativo de irritación, acompañado de un movimiento contra el causante, y el deseo de apartarlo o destruirlo.

Júbilo: el cumplimiento de un deseo provoca un sentimiento positivo, comunicativo y expansivo, que va acompañado de demostraciones externas.

Malevolencia: sentimiento de desprecio y perjuicio hacia otras personas, de destrucción, de maldad, de crueldad física o psicológica incluso.

Melancolía: una causa desconocida, o una predisposición caracterológica, provocan un sentimiento levemente negativo, acompañado de pasividad, deseos de aislamiento y, con frecuencia, de languidez y ensoñaciones.

Miedo: la percepción de un peligro o la anticipación de un mal posible provoca un sentimiento desagradable, acompañado de deseos de huida.

Nerviosismo: intranquilidad difusa y prolongada, con repercusión fisiológica en el sistema nervioso (sobreexcitación del sistema simpático).

Nostalgia: la lejanía de los seres y lugares queridos provoca un sentimiento negativo acompañado de deseos de regresar junto a ellos.

Odio: la percepción de algo o alguien que nos desagrada, que no se adapta a lo que desearíamos, provoca un sentimiento negativo de aversión e irritación prolongada, que termina en deseo de alejamiento o de aniquilarlo.

Orgullo (bueno): la conciencia de la propia dignidad provoca un sentimiento positivo de satisfacción y respeto hacia uno mismo.

Orgullo (malo): cuando la conciencia de lo que uno vale va acompañado de altivez y desprecio hacia los demás.

Optimismo: buen ánimo para sobreponerse a las dificultades vencibles.

Pasmo: la percepción de algo nuevo y extraño, que atrae y absorbe la atención de forma excesiva, provoca un sentimiento, que puede ser positivo o negativo, y que paraliza la capacidad de reacción.

Pánico: terror súbito y sin fundamento.

Resignación: la pérdida del objeto de nuestros deseos o proyectos, o cualquier experiencia dolorosa que aceptamos negándonos a luchar para evitarla, provoca un sentimiento negativo, frecuentemente acompañado de calma y desesperanza.

Rencor: la percepción de un obstáculo, ofensa o amenaza que dificultan el desarrollo de la acción o la consecución de los deseos, provoca un sentimiento negativo, duradero y contenido, de irritación intensa, acompañado de un movimiento contra el causante, una aversión a todo lo que se relaciona con él, y el deseo de su daño y destrucción.

Remordimiento: el recuerdo de una mala acción o de un daño causado provoca un sentimiento negativo de malestar y pesar.

Respeto: sentimiento positivo surgido de darnos cuenta de los valores de otros, que nos hace sentir hacia él cierta veneración y una sumisión no forzada.

Seguridad: la conciencia del propio saber, del propio poder o la esperanza en el futuro provoca un sentimiento positivo, exento de inquietud.

Sencillez: es la humildad llevada al trato, directo y sin complicaciones, con los demás, evitando todo lo que sea darse importancia a sí mismo.

Serenidad: sentimiento positivo, causado por la conciencia de tener controlados los pensamientos y sentimientos desagradables y por saber gozar de momentos y sensaciones desagradables.

Soberbia: es como el orgullo malo, pero exagerado, con desprecio total hacia otros y con deseo de ser alabado.

Susto: la percepción de algo imprevisto o que aparece bruscamente provoca un sentimiento negativo, intenso y breve, acompañado de incapacidad de reaccionar.

Sorpresa: la percepción de algo nuevo, extraño, o de algo que aparece súbitamente provoca un sentimiento –que puede ser positivo o negativo- breve, que concentra la atención sobre lo percibido.

Sobresalto: alteración producida por el ánimo en un suceso brusco, se acerca un poco al miedo, al susto.

Sorpresa: la percepción de algo nuevo o extraño, provoca un sentimiento negativo o positivo.

Solidaridad: sentirse “uno sola cosa” con el que está sufriendo algún ataque a sus valores (vida, dignidad), lleva a la acción y se manifiesta en la práctica de la justicia.

Superioridad: sentimiento de seguridad. Al compararse con otros y pensar que uno es por encima de ellos. Aunque sin despreciarlos.

Satisfacción: el cumplimiento de un deseo provoca un sentimiento positivo, acompañado de sosiego.

Simpatía: es una respuesta emocional surgida del estado emocional de otro, y que no es idéntica a la emoción del otro, pero que consiste en sentimientos de pena o preocupación por otro.

Temor: se entiende como un sentimiento un poco más suave que el miedo; se expresa ante posibilidades abiertas que ya han sucedido, ejemplo: temo que haya muerto (luego de ocurrir un accidente).

Tranquilidad: la conciencia de estar libre de alteraciones, problemas, turbación, inseguridad o deseo; provoca un sentimiento agradable, exento de agitación.

Tristeza: una pérdida, una desgracia, una contrariedad, que hacen imposible la realización de mis deseos o proyectos, provocan un sentimiento negativo, acompañado de deseos de alejarse, de aislamiento y pasividad.

Valentía: cualidad del ánimo que, conociendo las dificultades (de lo contrario sería imprudencia), desprecia el miedo y actúa con energía.

Vergüenza: sentimiento negativo acompañado de deseo de esconderse ante la posibilidad(o el hecho) de que los demás vean alguna falta, carencia o mala acción nuestra, o de algo que debería permanecer oculto.

Venganza: sentimiento aplazado de ira, odio, crueldad buscando asaltar contra el sujeto que anteriormente nos agredió físico, psicológico o social.

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Cuando me amé de verdad, por Charles Chaplin

22 de julio de 2015

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

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El amor no es una relación

8 de abril de 2015

El amor no es una relación. El amor es un estado; no tiene nada que ver con nadie más. Uno no se enamora, uno es amor. Por supuesto, si eres amor estás enamorado, pero ése es el resultado, la consecuencia, pero no el origen. El origen es que eres amor.

¿Quién puede ser amor? Evidentemente, si no eres consciente de quién eres, no podrás ser amor. Serás miedo. El miedo es exactamente lo contrario del amor. Recuerda que el odio no es lo contrario del amor, como la gente piensa. El odio es amor al revés, no es lo contrario del amor. Lo contrario del amor realmente es el miedo. Con el amor te expandes, con el miedo te encoges. Con el miedo te cierras, con el amor te abres. Con el miedo dudas, con el amor confías. Con el miedo te quedas en soledad. Con el amor desapareces; se desvanece la cuestión de la soledad. Si no existes, ¿cómo te puedes sentir solo? Entonces, estos árboles, los pájaros, las nubes, el sol y las estrellas están dentro de ti. El amor es cuando conoces tu cielo interno.

Los niños no tienen miedo; los niños nacen sin miedo. Si la sociedad puede ayudarles y apoyarles para que permanezcan sin miedo, si les ayuda a subirse a los árboles y a las montañas, y a nadar en el mar y los ríos —si la sociedad puede ayudarles con todos sus medios a ser aventureros, aventureros de lo desconocido, y si la sociedad puede provocar una búsqueda en vez de darles creencias muertas entonces, los niños se volverán grandes amantes, amantes de la vida. Ésta es la verdadera religión. No hay mayor religión que el amor.

Medita, baila, canta y profundiza más en ti mismo. Escucha a los pájaros más atentamente. Mira las flores con asombro, con admiración. No te vuelvas erudito, no etiquetes las cosas. Eso es la erudición, el maravilloso arte de etiquetarlo todo, catalogarlo todo. Conoce gente, mézclate con la gente, con toda la gente que puedas, porque cada persona expresa una faceta de Dios distinta. Aprende de las personas. No tengas miedo, la existencia no es tu enemigo. La existencia te cuida, la existencia está dispuesta a apoyarte de todas las formas posibles. Confía y empezarás a sentir un considerable aumento de energía. Esa energía es amor. Esa energía quiere bendecir a toda la existencia, porque cuando estás en esa energía te sientes bendecido. Y cuando uno se siente bendecido, ¿qué otra cosa puede hacer sino bendecir a toda la existencia?

El amor es un profundo deseo de bendecir a toda la existencia.

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La vida es un movimiento de relación

8 de abril de 2015

La vida es un movimiento de relación. Dos personas que viven juntas quizás se encuentren en la cama, pero por lo demás llevan vidas con intereses distintos. Son como dos líneas paralelas que nunca se encuentran. Y a esto, en lo que no existe un verdadero sentimiento de amor, llamamos relación.

¿Cómo es que los seres humanos con sus extraordinarias capacidades y su energía, con la inteligencia que han demostrado en el plano tecnológico, no han sabido resolver esta cuestión, este problema tan esencial? Ya puede uno meditar, dedicar su vida a la búsqueda de la iluminación, seguir al último gurú o a la última manifestación de lo que quiera que uno siga; si uno no ha resuelto este problema, ninguno de sus logros espirituales ni hallazgos tecnológicos le servirá de nada. Porque nuestra vida es relación, y mientras no resolvamos esta cuestión básica de la relación que en la actualidad nos aísla a unos de otros, ese aislamiento, inevitablemente, engendrará toda clase de desdicha, confusión, odio e ira.

Debemos preguntarnos si es posible entablar una relación en la que no haya ni la más leve sombra de conflicto.

Seguridad significa permanencia, pero, ¿existe algo en la vida que sea permanente?

En nuestras relaciones, buscamos permanencia. Y lo que ocurre, presten atención a esto, es que el concepto mismo de sentir que necesitamos esa seguridad y permanencia se traduce en apego. ¿Se dan cuenta?

Y así hacemos a la otra persona objeto de ese intenso apego, durante un mes, una semana o ciencuenta años, del cual nacen toda clase de conflicto: celos, sospechas, miedo, sentimiento de adquisición y pérdida. Ya saben ustedes a lo que me refiero, ¿no es cierto?

Vamos a suponer que quien les habla, o cualquiera de ustedes, no tiene ese deseo de seguridad y permanencia… No digo que sea así, es simplemente una suposición. ¿Qué es la relación entonces? ¿Entienden la pregunta?

El deseo de estabilidad y el apego, con su correspondiente dolor y placer, ansiedad y miedo, no es amor.

Cuando ese deseo y ese apego estan totalmente ausentes, el otro es como una flor que se abre.

Uno toma la mano de la otra persona, la abraza, camina a su lado, pero interiormente está separado de ella.

Es un hecho, afrontemoslo.

Por consiguiente, hay perpetuo conflicto entre los dos, y uno pregunta, ¿es posible vivir en relación con otro sin que haya conflicto? ¿Se basa en la memoria nuestra relación?

Porque si nuestra relación está hecha de recuerdos, de imagen diversas, entonces todo lo que hay es producto del pensamiento. Y, ¿que es el “pensamiento amor”? Por favor, háganse esta pregunta a ustedes mismos, no es a mi a quien deben responder.

¿Puede haber paz entre los seres humanos, sea cual fuere su color, raza o idioma o su así llamada cultura?

Para lograr esa paz, primero debe haber paz entre usted y el otro, entre usted y su esposa, entre usted y sus hijos. Luego, es posible que haya paz, es decir, que no haya ningún conflicto.

En la ausencia total de conflicto, lo que hay es infinitamente más extraordinario que la actividad del pensamiento.

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Síndrome de Wendy

9 de febrero de 2015

Síndrome de Wendy

Peter Pan no existe si no hay una Wendy: la persona que se encarga de hacer todo lo que no hace él.

Mujeres que manifiestan una sobreprotección o preocupación excesiva por satisfacer y colmar de deseos a otra persona.

Las mujeres Wendy buscan en su fuero interno ser aceptadas por los demás, por eso constantemente quieren complacer a todos. En realidad tienen un enorme miedo al rechazo y al abandono.

  • Se sienten imprescindible; es ella quien debe encargarse de hacer las cosas (auto-sacrificio)
  • Piden PERDÓN por todo lo que hacen.
  • Ejercen de MADRE en sus relaciones.
  • Evita los conflictos e intenta hacer feliz a la otra persona dejando a un lado su propia felicidad.

¿Sufres el síndrome de Wendy?

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Ladrones de tu energía

8 de junio de 2014

  1. Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un bote para echar su basura, procura que no sea en tu mente.
  2. Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.
  3. Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.
  4. Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas.
  5. Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.
  6. Tira, levanta y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.
  7. Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.
  8. Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.
  9. Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.
  10. Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.

Dalai Lama.

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Lista de emociones

27 de abril de 2014

Ekman desarrolló una lista de emociones básicas a partir de investigaciones transculturales en individuos destacados de la tribu de Papúa Nueva Guinea. Observó que los miembros de una cultura aislada de la Edad de Piedra son capaces de identificar con un alto grado de confiabilidad las expresiones emocionales al observar las fotografías tomadas a personas de culturas con las que ellos no han estado familiarizados.

  • alegría
  • ira
  • miedo
  • repugnancia
  • sorpresa
  • tristeza

Sin embargo, en la década de 1990 Ekman amplió esta lista de emociones básicas e incluyó un rango más extenso de emociones positivas y negativas, de las cuales no todas están codificadas en músculos faciales (Ekman, 1999):

  • alivio
  • bochorno
  • complacencia o contento
  • culpa
  • diversión
  • desprecio o desdén
  • entusiasmo o excitación
  • felicidad
  • ira o rabia
  • miedo o temor
  • orgullo
  • placer sensorial
  • repugnancia, repulsa, asco o repulsión
  • satisfacción
  • sorpresa
  • tristeza
  • vergüenza

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EL DOMINIO ACTIVO DE LA CONCIENCIA, 10 pasos para una vida consciente…

13 de marzo de 2014

1. Escucha la sabiduría de tu cuerpo, que se expresa por señales de comodidad e incomodidad. Cuando elijas cierta conducta, pregunta a tu cuerpo que siente al respecto. Si tu cuerpo envía una señal de inquietud física o emocional, ten cuidado. Si tu cuerpo envía una señal de comodidad y anhelo, procede.

2. Vive en el presente, que es el único momento que tienes. Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora; busca la plenitud en todo momento. Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y aprender de ello; luego déjalo pasar. El presente es como debe ser. Refleja infinitas leyes de la Naturaleza que te han traído hasta este pensamiento exacto, esta reacción física precisa. Este momento es como es porque el Universo es como es. No luches contra el infinito esquema de las cosas; por el contrario, sé uno con él.

3. Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior. En momentos de silencio, cobra conciencia de que estás recontactándote con tu fuente de conciencia pura. Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición, antes que por interpretaciones impuestas desde fuera sobre lo que conviene o no te conviene.

4. Renuncia a tu necesidad de aprobación externa. Sólo tú eres el juez de tu valer; tu meta es descubrir el infinito valor de ti mismo, sin dar importancia a lo que piensen los demás. Al comprender esto se logra una gran libertad.

5. Cuando te descubras reaccionando con enojo u oposición ante cualquier persona o circunstancia, recuerda que sólo estás luchando contigo mismo. Presentar resistencia es la reacción de las defensas creadas por viejos sufrimientos. Cuando renuncies a ese enojo te curarás y cooperarás con el flujo del universo.

6. Recuerda que el mundo de allí fuera refleja tu realidad de aquí dentro. Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor u odio, son proyecciones de tu mundo interior. Lo que más odias es lo que más niegas en ti mismo. Lo que más amas es lo que más deseas dentro de ti. Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución. El objetivo es un total conocimiento de uno mismo. Cuando lo consigas, lo que más desees estará automáticamente allí; lo que más te disgusta desaparecerá.

7. Libérate de la carga de los juicios. Al juzgar impones el bien y el mal a situaciones que simplemente son. Todo se puede entender y perdonar, pero cuando juzgas te apartas de la comprensión y anulas el proceso de aprender a amar. Al juzgar a otros reflejas tu falta de autoaceptación. Recuerda que cada persona a la que perdones aumenta tu amor a ti mismo.

8. No contamines tu cuerpo con toxinas, ya sea por la comida, la bebida o por emociones tóxicas. Tu cuerpo no es sólo un sistema de mantenimiento de la vida. Es el vehículo que te llevará en el viaje de tu evolución. La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar, porque cada célula es un punto de conciencia dentro del campo de la conciencia que eres tú.

9. Reemplaza la conducta que motiva el miedo por la conducta que motiva el amor. El miedo es un producto de la memoria, que mora en el pasado. Al recordar lo que nos hizo sufrir antes, dedicamos nuestras energías a asegurarnos de que el antiguo sufrimiento no se repita. Pero tratar de imponer el pasado al presente jamás acabará con la amenaza del sufrimiento. Eso sólo ocurre cuando encuentras la seguridad de tu propio ser, que es amor. Motivado por la verdad interior, puedes enfrentarte a cualquier amenaza, porque tu fuerza interior es invulnerable al miedo.

10. Comprende que el mundo físico es sólo el espejo de una inteligencia más profunda. La inteligencia es la organizadora invisible de toda la materia y toda la energía; como una parte de esta inteligencia reside en ti, participas del poder organizador del cosmos. Como estás inseparablemente vinculado con el todo, no puedes permitirte el contaminar el aire y el agua del planeta. Pero en un plano más profundo, no puedes permitirte el vivir con una mente tóxica, porque cada pensamiento crea una impresión en el campo total de la inteligencia. Vivir en equilibrio y pureza es el más elevado bien para ti y para la Tierra.

Deepak Chopra

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La entrega al otro

25 de noviembre de 2012

El llegar al bienestar de la intensa conexión que da la verdadera entrega, inaugura la posibilidad de la pérdida de ese bienestar y así aparece el miedo.

Este temor se representa en dos miedos básicos que aparecen en las relaciones íntimas, el miedo al abandono y el miedo a la invasión. Son temores que traemos desde nuestras primeras relaciones significativas y que la vida de pareja actualiza y aviva.

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Cuento El Amor y el Miedo

28 de octubre de 2012

Dicen que al inicio de los tiempos sólo existían dos emociones, el amor y el miedo, que vivían en un maravilloso oasis donde tenían todo lo que necesitaban. Solían estar juntos, y Miedo se encontraba muy bien cuando estaba con Amor.

Amor siempre quería expandirse, salir del oasis e ir más allá, conocer nuevas tierras; en cambio Miedo, ante esa idea, solía decir que mejor sería quedarse allí donde no les faltara de nada, y que fuera del oasis, seguro que había lugares y seres peligrosos que nada bueno les podían deparar.

Amor insistía en que necesitaba expandirse, que aquel oasis se le quedaba muy pequeño, mientras que Miedo prefería quedarse allí donde tenía todo cubierto.

Un día Amor decidió que se marcharía de aquel oasis, aunque fuera sin la compañía de Miedo, y así lo hizo.

Miedo se quedó solo. No le gustaba la idea de que Amor se fuera, pero prefería quedarse en la seguridad de su oasis que seguir a Amor y arriesgarse a lo que en su compañía pudiera suceder.

Hasta entonces Miedo no sabía de la existencia de más presencias por aquella zona, hasta que un día, empezó a echar mucho de menos a Amor. La recordaba constantemente, e incluso lamentaba no haberse ido con ella, pensaba que tal vez la habría perdido. Miedo no tenía ganas de hacer nada, pasaba mucho tiempo tumbado y a veces lloraba. Fue entonces cuando apareció una nueva compañía por allí, se llamaba Tristeza.

Al principio a Miedo le gustó que Tristeza estuviera por allí, porque al menos no estaba solo, pero pronto se dio cuenta que por un tiempo su compañía estaba bien, pero que no le gustaba que se quedara demasiado. Entonces, empezó a quejarse. Decía que Amor había hecho mal marchándose y dejándole allí solo, que aquello no había estado bien y que Tristeza le resultaba molesta. Fue entonces cuando apareció por allí otra presencia, esta se llamaba Enfado.

Al principio a Miedo también le gustó que estuviera por allí, Enfado tenía mucha energía, le hacía moverse e incluso verse con dominio y poderoso, pero al poco tiempo Miedo se encontraba agotado.

El oasis empezó a ser un lugar menos mágico, la vegetación se empezaba a marchitar, ya no había tanta agua e incluso el sol parecía brillar menos.

Miedo, Tristeza y Enfado tenían muchos conflictos entre ellos, y se sentían tremendamente confundidos viviendo todos en el mismo oasis.

Un día Amor volvió, quería volver a ver a Miedo y saber cómo se encontraba. Tenía tantas ganas de contarle todo lo que había conocido, y hasta donde había llegado. Cómo en todas partes le habían recibido con los brazos abiertos, quería contarle que en realidad todo el mundo era un oasis, y podía tener todo lo que necesitan aun fuera de allí. Y que el mundo de fuera no estaba lleno de peligros como creía Miedo.

Pero al llegar al oasis, Amor encontró que no estaba como lo había dejado, las plantas estaban marchitas, el sol no brillaba como antes, se había convertido en un lugar oscuro y seco.

Allí encontró a Miedo, muy desmejorado y discutiendo con Enfado y Tristeza. Al ver a Amor se le iluminó la cara, y se fundieron en un gran abrazo que devolvió la luz al oasis y a Miedo, y sin saber cómo no volvieron a ver por allí ni a Tristeza ni a Enfado, y Miedo se encontraba perfectamente en compañía de Amor.

Desde entonces cuentan que en esta vida solo hay dos emociones básicas, el amor y el miedo, y que el miedo crece con la falta de amor.

La Tristeza y el Enfado fueron creaciones de Miedo y cuando estas aparecen en la vida, a veces rascando mucho se puede encontrar a Miedo.

También dicen que cuando Amor volvió al oasis, por allí por donde pasó la siguen echando de menos. Y que las personas continúan haciendo muchas de las cosas en su día a día buscando a amor; y conocieron a Miedo cuando pensaban que no volverían a encontrar a Amor.

En la vida como en el oasis, tenemos todo lo que necesitamos, el sol, las plantas el agua el aire, y a Amor.

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