Cómo auto-cuidarnos

El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'

11 de mayo de 2020

Cómo auto-cuidarnos

Mimarse es cuidarse con ternura, calidez, comprensión y amor; alegrarse de los propios triunfos, hablarse lindo; valorar las cualidades individuales; observar con auto-compasión los fallos y errores; abrir el corazón; ablandar y suavizar los lugares interiores para que pueda entrar la benevolencia (comprensión y tolerancia). Tener en cuenta los deseos y las ilusiones; hacer pequeñas locuras (incorporar la zona loca o zona de expansión); hacer lo que a uno le da la gana, sin pensarlo demasiado, impulsado por la pasión, el momento, la amistad. Pasear y llenarse de aire y sol; escuchar música que a uno le guste y quizás atreverse a bailarla; estar con amigos; cocinar y comer sano; abrazar, besar y acariciar a quienes queremos; compartir tiempo en familia; darse un baño de azúcares; escuchar a los demás; pedir consejo si te apetece o lo necesitas; estar en mutismo y disfrutar; dormir; cantar; ir en bici a contemplar el mar; cultivar plantas y flores; ver una buena película; leer un libro inspirador; escribir notas sobre un papel en blanco; fabricar sueños, releer nuestros diarios; reír, escuchar el sonido de un violín, un chelo, o un clarinete etc. Existen infinidad de formas de auto-cuidado, que a cada cual le ayudarán a sentirse mejor, éstas son sólo algunas de las que a mí me gustan.

  • ¿Para ti cuáles son, te las has planteado?
  • ¿Cuántas veces al día o a la semana las practicas?
  • ¿Cuánto tiempo les dedicas?

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Día 15: Desayuno en Milán y striptease en la estación

El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'

24 de agosto de 2016

Día 15: Desayuno en Milán y striptease en la estación

Preciso reencuentro con Marco, pese a llevar dos años sin vernos, parecía que había sido ayer. Nos llevó a cenar al 10 Corso Como, un precioso restaurante tienda, propiedad de la directora de Vogue Italia que nos encantó. Como me gusta tener amigos en cada puerto. Es algo tan especial.

Dormimos unas horitas y por la mañana nos fuimos a coger el tren para el aeropuerto. Llevaba una falda larga que se enrollo con la escalera mecánica. Sabía que era peligroso. Tiré de ella en vano así que, sin dudarlo allí mismo, ante todos me la quite, y seguí bajando.

Corriendo me fui a un banco, así en braguitas y le pedí a Isa que me sacara un pantalón de la maleta. Todo bajo los efectos de un ataque de risa. Parecíamos dos locas en apuros, si llega a ser de noche lo achacarían a una borrachera. Cuando la situación estaba controlada, una italiana que había sido espectadora me dijo: «ha estado fantástico» Tenía razón hubiera sido un fantástico sketch para vídeos de primera.

Y como en este mundo siempre hay gente buena dispuesta a ayudar, luego vino un indio y me dio la falda que había podido sacar a base de tirar.

Y ahora ya estamos en casa… Welcome home.

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