Con el tiempo aprendí

13 de abril de 2015

Con el tiempo aprendí la sutil diferencia que hay entre tomar la mano de alguien y encadenar un alma.

Con el tiempo aprendí que el amor no significa apoyarse en alguien y que la compañía no significa seguridad.

Con el tiempo…empecé a entender que los besos no son contratos, ni los regalos promesas.

Con el tiempo aprendí que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo…te das cuenta de que casarse solo porque “ya urge” es una clara advertencia de que tu matrimonio será un fracaso.

Con el tiempo comprendí que solo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo te das cuenta de que los amigos verdaderos valen mucho más que cualquier cantidad de dinero.

Con el tiempo entendí que los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de la mano, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado solo de amistades falsas.

Con el tiempo aprendí que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendí que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es solo de almas grandes…

Con el tiempo comprendí que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona, es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo aprendía construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana, es demasiado incierto para hacer planes.

Con el tiempo comprendí que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añoraras terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprendí que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo…. ante una tumba…, ya no tiene ningún sentido…

Pero desafortunadamente…esto solo lo entendemos con el tiempo.

Jorge Luis Borges

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Nunca se pierde nada que sea real

25 de octubre de 2014

Nunca se pierde nada que sea real. Sólo se pierden los sueños acerca de «cómo iba a ser la vida». Se pierden los sueños que se tuvieron ayer sobre el mañana. Se pierden las imaginaciones acerca del hoy. Sólo que no lo sabías. No pudiste haberlo sabido. El sanar siempre implica coraje para soltar las […]

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Ciertos círculos rasgan el corazón

18 de febrero de 2014

Me planteo cerrar círculos. Pasan meses sin atreverme. De pronto siento una necesidad imperiosa de hablar. Busco la oportunidad en un día lluvioso y tristón. De esos sin sentido.

Van pasando las horas y no me atrevo. Al final estallo y dejo que todo salga por mi boca en llanto -Él llora y yo lloro- los dos sabíamos que ese día llegaría, sin embargo ninguno era capaz de afrontarlo. Los meses y los años pasaban a nuestro lado sin decidir, sin hacer, sin decir nada, ni dejar nada más que cariño.

Dilación provocada por el miedo a afrontar lo desconocido, a sufrir la pérdida de ese vínculo tan fuerte que nos unía, no sé si de amor o de apego, no alcanzo a distinguirlo.

Ciertos círculos rasgan el corazón

Me he pasado la noche en vela. Siento un desgarro muy hondo, como si en la noche alguien me hubiera quitado una parte importante de mí misma – Mi entraña.

Cojo un avión bajo los efectos de esta anestesia, cruzo el océano una vez más este año, voy como pérdida entre el pasaje sin esperanzas, sin buscar nada, sin saber bien a dónde me dirijo, siento tan fuerte el dolor dentro de mí que no puedo despertarme.

El avión toca tierra pero yo no alcanzo a tocarla desde ayer. Me he quedado suspendida en una nube de la que no logro bajarme.

Como chocolate y bebo café para despertar pero no lo consigo, de nuevo creo que sólo el tiempo podrá sacarme de aquí.

Me voy a hacer amiga del tiempo. Comparto más con él que con nadie… Todo se soluciona con el tiempo.

Tiempo, tiempo.

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Dejar llorar al corazón

17 de febrero de 2014

Lágrimas

A veces el corazón duele hondo. Y no se puede hacer otra cosa que dejarle llorar.

Cuando el amor cambia de forma. Pero existe. Cerrar círculos. Desgarra.

Hay cosas que no queremos que sucedan, pero que tenemos que aceptar; cosas que no queremos saber, pero que tenemos que aprender; y gente sin la que no podemos vivir, pero que debemos dejar ir.

Cuando pierdes a una persona, el mundo entero parece despoblado.

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La Historia que hizo llorar al mundo entero

8 de noviembre de 2013

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El anuncio tailandés que te hará llorar

19 de septiembre de 2013

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Cuento El Amor y el Miedo

28 de octubre de 2012

Dicen que al inicio de los tiempos sólo existían dos emociones, el amor y el miedo, que vivían en un maravilloso oasis donde tenían todo lo que necesitaban. Solían estar juntos, y Miedo se encontraba muy bien cuando estaba con Amor.

Amor siempre quería expandirse, salir del oasis e ir más allá, conocer nuevas tierras; en cambio Miedo, ante esa idea, solía decir que mejor sería quedarse allí donde no les faltara de nada, y que fuera del oasis, seguro que había lugares y seres peligrosos que nada bueno les podían deparar.

Amor insistía en que necesitaba expandirse, que aquel oasis se le quedaba muy pequeño, mientras que Miedo prefería quedarse allí donde tenía todo cubierto.

Un día Amor decidió que se marcharía de aquel oasis, aunque fuera sin la compañía de Miedo, y así lo hizo.

Miedo se quedó solo. No le gustaba la idea de que Amor se fuera, pero prefería quedarse en la seguridad de su oasis que seguir a Amor y arriesgarse a lo que en su compañía pudiera suceder.

Hasta entonces Miedo no sabía de la existencia de más presencias por aquella zona, hasta que un día, empezó a echar mucho de menos a Amor. La recordaba constantemente, e incluso lamentaba no haberse ido con ella, pensaba que tal vez la habría perdido. Miedo no tenía ganas de hacer nada, pasaba mucho tiempo tumbado y a veces lloraba. Fue entonces cuando apareció una nueva compañía por allí, se llamaba Tristeza.

Al principio a Miedo le gustó que Tristeza estuviera por allí, porque al menos no estaba solo, pero pronto se dio cuenta que por un tiempo su compañía estaba bien, pero que no le gustaba que se quedara demasiado. Entonces, empezó a quejarse. Decía que Amor había hecho mal marchándose y dejándole allí solo, que aquello no había estado bien y que Tristeza le resultaba molesta. Fue entonces cuando apareció por allí otra presencia, esta se llamaba Enfado.

Al principio a Miedo también le gustó que estuviera por allí, Enfado tenía mucha energía, le hacía moverse e incluso verse con dominio y poderoso, pero al poco tiempo Miedo se encontraba agotado.

El oasis empezó a ser un lugar menos mágico, la vegetación se empezaba a marchitar, ya no había tanta agua e incluso el sol parecía brillar menos.

Miedo, Tristeza y Enfado tenían muchos conflictos entre ellos, y se sentían tremendamente confundidos viviendo todos en el mismo oasis.

Un día Amor volvió, quería volver a ver a Miedo y saber cómo se encontraba. Tenía tantas ganas de contarle todo lo que había conocido, y hasta donde había llegado. Cómo en todas partes le habían recibido con los brazos abiertos, quería contarle que en realidad todo el mundo era un oasis, y podía tener todo lo que necesitan aun fuera de allí. Y que el mundo de fuera no estaba lleno de peligros como creía Miedo.

Pero al llegar al oasis, Amor encontró que no estaba como lo había dejado, las plantas estaban marchitas, el sol no brillaba como antes, se había convertido en un lugar oscuro y seco.

Allí encontró a Miedo, muy desmejorado y discutiendo con Enfado y Tristeza. Al ver a Amor se le iluminó la cara, y se fundieron en un gran abrazo que devolvió la luz al oasis y a Miedo, y sin saber cómo no volvieron a ver por allí ni a Tristeza ni a Enfado, y Miedo se encontraba perfectamente en compañía de Amor.

Desde entonces cuentan que en esta vida solo hay dos emociones básicas, el amor y el miedo, y que el miedo crece con la falta de amor.

La Tristeza y el Enfado fueron creaciones de Miedo y cuando estas aparecen en la vida, a veces rascando mucho se puede encontrar a Miedo.

También dicen que cuando Amor volvió al oasis, por allí por donde pasó la siguen echando de menos. Y que las personas continúan haciendo muchas de las cosas en su día a día buscando a amor; y conocieron a Miedo cuando pensaban que no volverían a encontrar a Amor.

En la vida como en el oasis, tenemos todo lo que necesitamos, el sol, las plantas el agua el aire, y a Amor.

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Los errores no se niegan, se asumen

21 de febrero de 2012

Los errores no se niegan, se asumen;
la tristeza no se llora, se supera,
y el amor no se grita, se demuestra.

Se fuerte para que nadie te derrote,
se noble para que nadie te humille,
se humilde para que nadie te ofenda,
y sigue siendo tú,
para que nadie te olvide.

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