Día 3: Kioto

El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'

12 de agosto de 2016

Día 3: Kioto

Con el extra de la cena de ayer decidimos coger un taxi (las puertas se abren automáticas, la primera paletada que se hace en Japón es darte con la puerta del taxi pues no te esperas que la puerta venga a ti en vez de tú a la puerta) bajada de bandera 7,90, para ir a la estación (aún las encontramos enormes y de difícil comprensión, son como ciudades subterráneas) el taxista con un gran despliegue de atención nos dejo en el lugar exacto y luego un revisor nos dejó directamente en el tren que además salía en 10 minutos… Un récord teniendo en cuenta que somos viajeras al fluir, de las que no llevamos guía ni miramos horarios.

Dentro del tren seguimos con el guante blanco y los saludos: el jefe de cada estación hace una reverencia al paso de cada tren y el revisor a la salida y entrada de cada vagón…. Si sabéis de algún físio sin trabajo por favor enviarlo para aquí, se va a forrar, aunque sea sólo con el revisor 50 vagones por reverencia entrada y salida, imaginaros como termina.

El viaje fue precioso viendo pueblitos, más bien del mismo tipo, de esos que siempre se ven en las películas de Japón, de casitas de concreto gris, que parecen prefabricadas, callecitas estrechas y personas en bicicleta rodeados de campos de verde intenso. Dicen que Japón es el país de la ARMONIA y creo que es una gran verdad, se respira silencio, equilibrio, limpieza, seguridad absoluta, orden por todas partes.

Ya en Kioto nos fuimos directas al hotel, la verdad es que nos están saliendo todos muy chulos, el único «pero» es el tamaño de las habitaciones que es diminuto, así son en este país. Muertas de hambre nos lanzamos a la prueba de la comida japonesa en un precioso restaurante impoluto, en medio de un jardín. Elegimos a golpe de ojo, señalando lo que veíamos que nos apetecía. Nada, definitivamente no es lo nuestro…. Algo tiene en el olor y sabor que nos empacha y nos echa para atrás. Lo bueno es que estamos las dos en la misma sintonía, así que tomamos una decisión caminar en busca de banderas italianas (así es como anuncian los restaurantes italianos).

Hace muchísimo calor, lo cual no nos impide caminar y perdernos por todas las callejuelas estrechas de Gion, el maravilloso barrio de las Geishas, igual que en la película esta súper bien conservado: con sus casitas iguales de madera oscura, sus bicis en la puerta, algunas macetas… Parece un escenario.

Se ven a muchas mujeres paseando con el kimono, creo que por sí cuela, pero por su actitud uno se da cuenta que no son Geishas, sólo quedan 1000 practicantes de este detallista oficio y creo que sólo salen por las noches. Nuestras noches son de otro tipo: cenita con vino, baños de intensidad a fondo y rendimiento encima del colchón, creo que comprensible después de una media de 12 km. diarios a pie.

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En mi compañía

3 de noviembre de 2014

En mi compañía

Hoy llueve porque la vida quiere que escriba. En la soledad de una playa desértica, sin apenas cruzar más que una o dos palabras con las personas sonrientes que me salen al paso, me siento llena y cargada de vitalidad y energía. Cuando uno sabe que su vida está en equilibrio, su corazón mimado y el alma en calma, uno se siente feliz; cuando uno ha ido alcanzando algunos de sus sueños y aún tiene muchos otros por cumplir uno se siente dichoso, cuando uno deja de llenarse de expectativas y deja a la vida actuar, uno se da cuenta que la vida siempre tiene pañuelos de sorpresas parar abrir.

Las personas huyen de su compañía… a mí me gusta estar conmigo a solas… me gusta cuidarme y mimarme… porque sé que es algo que necesito para estar bien para el otro y para el mundo.

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EL DOMINIO ACTIVO DE LA CONCIENCIA, 10 pasos para una vida consciente…

13 de marzo de 2014

1. Escucha la sabiduría de tu cuerpo, que se expresa por señales de comodidad e incomodidad. Cuando elijas cierta conducta, pregunta a tu cuerpo que siente al respecto. Si tu cuerpo envía una señal de inquietud física o emocional, ten cuidado. Si tu cuerpo envía una señal de comodidad y anhelo, procede.

2. Vive en el presente, que es el único momento que tienes. Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora; busca la plenitud en todo momento. Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y aprender de ello; luego déjalo pasar. El presente es como debe ser. Refleja infinitas leyes de la Naturaleza que te han traído hasta este pensamiento exacto, esta reacción física precisa. Este momento es como es porque el Universo es como es. No luches contra el infinito esquema de las cosas; por el contrario, sé uno con él.

3. Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior. En momentos de silencio, cobra conciencia de que estás recontactándote con tu fuente de conciencia pura. Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición, antes que por interpretaciones impuestas desde fuera sobre lo que conviene o no te conviene.

4. Renuncia a tu necesidad de aprobación externa. Sólo tú eres el juez de tu valer; tu meta es descubrir el infinito valor de ti mismo, sin dar importancia a lo que piensen los demás. Al comprender esto se logra una gran libertad.

5. Cuando te descubras reaccionando con enojo u oposición ante cualquier persona o circunstancia, recuerda que sólo estás luchando contigo mismo. Presentar resistencia es la reacción de las defensas creadas por viejos sufrimientos. Cuando renuncies a ese enojo te curarás y cooperarás con el flujo del universo.

6. Recuerda que el mundo de allí fuera refleja tu realidad de aquí dentro. Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor u odio, son proyecciones de tu mundo interior. Lo que más odias es lo que más niegas en ti mismo. Lo que más amas es lo que más deseas dentro de ti. Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución. El objetivo es un total conocimiento de uno mismo. Cuando lo consigas, lo que más desees estará automáticamente allí; lo que más te disgusta desaparecerá.

7. Libérate de la carga de los juicios. Al juzgar impones el bien y el mal a situaciones que simplemente son. Todo se puede entender y perdonar, pero cuando juzgas te apartas de la comprensión y anulas el proceso de aprender a amar. Al juzgar a otros reflejas tu falta de autoaceptación. Recuerda que cada persona a la que perdones aumenta tu amor a ti mismo.

8. No contamines tu cuerpo con toxinas, ya sea por la comida, la bebida o por emociones tóxicas. Tu cuerpo no es sólo un sistema de mantenimiento de la vida. Es el vehículo que te llevará en el viaje de tu evolución. La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar, porque cada célula es un punto de conciencia dentro del campo de la conciencia que eres tú.

9. Reemplaza la conducta que motiva el miedo por la conducta que motiva el amor. El miedo es un producto de la memoria, que mora en el pasado. Al recordar lo que nos hizo sufrir antes, dedicamos nuestras energías a asegurarnos de que el antiguo sufrimiento no se repita. Pero tratar de imponer el pasado al presente jamás acabará con la amenaza del sufrimiento. Eso sólo ocurre cuando encuentras la seguridad de tu propio ser, que es amor. Motivado por la verdad interior, puedes enfrentarte a cualquier amenaza, porque tu fuerza interior es invulnerable al miedo.

10. Comprende que el mundo físico es sólo el espejo de una inteligencia más profunda. La inteligencia es la organizadora invisible de toda la materia y toda la energía; como una parte de esta inteligencia reside en ti, participas del poder organizador del cosmos. Como estás inseparablemente vinculado con el todo, no puedes permitirte el contaminar el aire y el agua del planeta. Pero en un plano más profundo, no puedes permitirte el vivir con una mente tóxica, porque cada pensamiento crea una impresión en el campo total de la inteligencia. Vivir en equilibrio y pureza es el más elevado bien para ti y para la Tierra.

Deepak Chopra

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Dejame perder el equilibrio

27 de julio de 2011

“Quédate ahí en medio de las prisas, envuélveme en caricias, los besos que te di y déjame perder el equilibrio jugando a darte el mundo y a hacerte sonreír”.

(Rosana)

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El equilibrio

14 de octubre de 2009

¡Qué difícil resulta estar en equilibrio en esta sociedad cargada de inputs e influencias externas!

Sin querer lo externo nos afecta: un grito en la calle, una mala noticia en el televisor, un pago que hay que hacer corriendo, las prisas…

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