Día 13: Barrio de Shibuya y colegialas niponas

El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'

22 de agosto de 2016

Día 13: Barrio de Shibuya y colegialas niponas

Hoy, nuestro último día en Tokio, decidimos pasear por Shibuya – el tifón, contra todo pronóstico, parecía estar calmado – así que nos aventuramos por esta zona. Nos llevamos una gran sorpresa. Dicen que es el Japón cool. No sabría qué nombre darle, lo que si nos dimos cuenta que parecía otro país: sucio, había mendigos en la calle, la gente era maleducada y nada respetuosa, bulliciosa, colorista, masificado (cruzamos por el cruce de peatones más aglomerado del mundo, donde la gente cruza a la vez en todos los sentidos, con pantallas gigantes de televisión por todas partes). Hubo un momento que no sabía si estaba en Tokio o en Times Square. Un horror para nuestra alta sensibilidad.

Nos dimos cuenta que una gran parte de la juventud japonesa parece actuar y comportarse en extremo de rebeldía a sus tradiciones. Llevan el pelo de colores, se visten de forma contra cultural, sus modales son mucho menos sofisticados, carecen de la delicadeza nipona (hermosa para mi gusto) son más rudos en sus modales.

En concreto nos sorprendieron, en la calle Takeshita (con un diseño retro-futurista) en la que una enorme cantidad de chicas se pasean vestidas como colegialas (un punto porno) con pompones, coletas y mochilas de colores, otras llevan un look heavy metal. Era una amalgama de colorido, de multiculturalidad, de consumo de lencería, ropa, productos de belleza, merchandising de ídolos japoneses y coreanos.

Todo país ha de evolucionar, toda persona ha de romper sus cordones umbilicales, pero perder las tradiciones es homogeneizarse. Es una pena. La globalización está acabando con la singularidad de los países. Este nuevo Japón parece estar perdiendo parte de su armonía, y orden. Igual era demasiado rígido, pero a mi entender creo que tenía que ver con la idiosincrasia de este país.

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