La ira

8 de julio de 2009

Dicen que cuando la ira ataca, hierve la sangre, y estoy convencida que algo así ocurre, porque la temperatura corporal sube, la cara se nos ruboriza, y nos quedamos enganchados en esa emoción como si no hubiera nada más en la vida.

la forma de salir es respirando hondo, muy hondo, al menos unas 10 veces, entonces nos volvemos a reencontrar con nosotros, con quien éramos antes de ser dominados por ella: y encontramos calma.

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