El sentimiento de odio

4 de septiembre de 2009

A veces en la vida uno se encuentre personas, que son críticas, malhumoradas, lunáticas, mentirosas, histéricas…uno las ve desde su perspectiva y las juzga, es natural hacerlo, pues las implicaciones sistémicas a simple vista son difíciles de entender.

¿Pero por qué nos quedamos ahí, observándoles, juzgándoles? A veces es divertido, sobre todo si las víctimas implicadas son varias, pero ¡cuantas son las veces que la víctima se vuelve igual que el perpetrador!

El odio nos encadena con el perpetrador, nos hace llenarnos de ira, hablar mal, obsesionarnos, y la única manera de quedarnos libres es retirarnos del perpetrador, salir de su esfera, de forma que él se quede con su propio destino y su propia alma.

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