Día 9: «La imperial Hue»

El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'

9 de agosto de 2018

Día 9: "La imperial Hue"

Desayunamos un delicioso plato de frutas asiáticas (cabeza de dragón, lichis, mangostan, sandia, longan, ojo de dragón, rambutan) tostadas con mantequilla y café disfrutando de la calma, la limpieza y de un lugar tan especial.

A continuación salimos a la calle en busca de la Ciudadela de Hue, nos habían dicho que estaba a 10 minutos andando desde el hotel, y no se aún como tardamos casi una hora. Y es que en la calle no se puede preguntar, siempre que lo hemos hecho nos mandan al quintó pino. No se sí es que no entienden los nombres occidentalizados en los mapas, o porque no saben leer, o porque no entienden bien la pregunta. En general no hablan bien inglés. Después de dar una vuelta de 90 grados alrededor del hotel, terminamos cogiendo un taxi por cuatro duros.

Llegamos a una gran fortaleza construida en el siglo XVII construida teniendo en cuenta los principios geománticos del Feng Shui. Su filosofía consistía en situar los edificios en lugares propicios donde pudieran armonizarse con el flujo natural de la tierra, lo que le ha conferido un aura característica, una especie de belleza indefinida e intangible, que resulta del compromiso entre los edificios y la naturaleza. Es un remanso tranquilo realmente digno de visitar, con preciosos palacios, hermosos templos fundidos entre murallas, bastiones y fosos, que coexisten en total armonía. Nos perdimos por allí más de una hora, imaginándonos la vida de los emperadores, las reinas madres y las concubinas. En algunos momentos hicimos el recorrido totalmente solas, lo que nos permitió aún más dejar volar la imaginación.

Casi deshidratas por el calor y el sol, nos zambullimos en el primer café que encontramos e hicimos acampada (ponernos cómodas, a nuestra bola y tirarnos un gran rato: yo soy de esas personas que hago mi hogar en cualquier sitio siempre y cuando encuentre mi hueco)

Ya recuperadas navegamos en unos barcos muy graciosos con figuras de dragones, el río perfume llamado así porque se cultivan plantas aromáticas en las orillas y nos bajamos a visitar la pagoda de Thien Mu en la que nos encontramos una comunidad de monjes y novicios rezando. Muy curioso a aunque nos dio un poco de pena ver aquellos niños rezando sin parar.

Rematamos el día relajándonos, desconectar no nos hacia falta, en el Spa y Jacuzzi del hotel.

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