Día 7: Día en la flota ejecutiva

El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'

18 de agosto de 2017

Día 7: Día en la flota ejecutiva

Nos levantamos temprano y desayunamos con Amparito y Óscar, luego nos llevaron a coger el autobús de Flota Ejecutiva rumbo a Medellín. Atrás dejamos Armenia, la capital del departamento del Quindío, la ciudad milagro de Colombia, gracias a su rápido crecimiento urbano, pero sobre todo dejamos allá a nuestra nueva familia colombiana: a la familia Palacio. Bueno con la alegría de haberles conocido y la tristeza de tener que decirles hasta luego.

El autobús Flota ejecutiva era una pasada, fuimos recostadas, con agua e incluso servían comida. Lo malo es que hacia un frío que, pese a las dos mantitas que nos dieron, nos llevo a Medellín en estado de quasi-congelación. El viaje duró más de 8 horas porque había obras en la carretera. Al final se nos hizo un poco interminable.

Cuando llegamos a la terminal tuvimos una fatal experiencia: ningún taxi nos quería llevar porque no querían ir hacia nuestro hotel, porque no querían llevar maletas o ya el colmo como nos dijo uno literalmente porque: «tenía que orinar». He de confesar que cundió el pánico un poco, pero al final apareció un alma buena que nos llevo sin rechistar. En estos casos, a modo disuasorio, siempre usamos la técnica de que nuestro marido, esta vez llamado Juan, ni idea por qué, nos esta esperando en el hotel y es hijo de un general. Como no llevaba el móvil conmigo en ese momento tuve que hacer con el puño de la mano como que le llamaba para decirle el taxi que habíamos cogido y que ya estábamos cerca. Cuando Isa me vio le entró un auténtico ataque de risa. Nos lo estamos pasando genial.

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