Día 6: «Calma al atardecer en la Bahía de Ha Long»

El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'

3 de agosto de 2018

Día 6: "Calma al atardecer en la Bahía de Ha Long"

Según la mitología vietnamita, en tiempos antiguos, una flota china se disponía invadir el norte de Vietnam por el Golfo de Tonkín. Ante tal amenaza, el Emperador de Jade pidió a una familia de dragones celestiales que le ayudara a defender las tierras. Los dragones descendieron y escupieron perlas y piedras de jade para hundir los barcos enemigos y detener así el asedio.

Cuando terminó la batalla, las joyas se habían convertido en 2.000 islas e islotes de roca kárstica y, al constatar la gran belleza de la bahía, la familia de dragones decidió quedarse. El lugar fue nombrado Bahía de Ha-Long, literalmente, ‘Bahía de los descendientes del dragón’. Nombrada una de las 7 maravillas del mundo.

Hoy nos recogieron a las 8 en el hotel para llevarnos al crucero, recorrimos 3 horas de autobús recorriendo los alrededores de Hanoi, donde se pueden contemplar los campos de arroz y de nenúfares, sobre todo pequeñas poblaciones con casas de tres pisos súper estrechas al estilo de Vietnam, muy curiosas que por lo visto surgieron, las casas tubo, para evitar los impuestos derivados de la anchura de las fachadas. Todo el pasaje iba con maletas o grandes mochilas, excepto nosotras que simplemente llevamos una bolsa de plástico con la muda y el neceser. Creo que nuestra practica causó sensación, pero con todos los viajes que hemos hecho, algo tenemos súper claro «cargar lo justo».

Llegamos a la zona de cruceros y nos separaron en dos grupos, unos iban a uno y nosotras al crucero boutique. Nos miramos encantadas teniendo casi claro que el nuestro era el bueno, pero era al revés, jaja. La verdad es que tenemos la suerte que estas cosas en lugar de enfadarnos nos hacen reír. La habitación está limpia y con vistas a la bahía de Hạ Long, conocida por sus aguas de color esmeralda y sus miles de elevadas islas de piedra caliza con selvas tropicales en sus cumbres.

Comimos a base de marisco y verduras, y botellín de vino blanco, luego fuimos a ver una cueva de estala… que sirvió de refugio en la guerra. Luego vimos allí mismo, dentro de la bahía una granja de ostras, donde nos explicaron el proceso de elaboración de las perlas artificiales, que me sorprendió muchísimo. Yo creía que las perlas se obtenían de las conchas de mar que se encuentran naturalmente pero aprendí que las perlas que se encuentran de esa forma son irregulares. En cambio, las perlas redondas, brillantes y perfectas que conocemos, se forma alrededor de partículas extrañas que ingresan en las ostras, por lo general arena, lo que aquí hacen es una especie de inseminación. Cuando el molusco alcanza la madurez sexual, se le hace una cirugía de implantación de un cuerpo externo, por lo general nácar. Tuvimos la oportunidad de ver de cerca como un experto corta el molusco en su aparato reproductor y luego le introduce la bolita de nácar con un pequeño trozo del tejido del manto de otra ostra donante. Este proceso lo hacen en cuestión de segundos. Cuando terminan, regresan las ostras al agua dos o tres años y luego el molusco recubre esa bolita con el material que produce de forma natural.

Y lo mejor de todo, poder descansar en la proa del barco, sin ruido, disfrutando del anochecer.

Rematamos la copiosa y deliciosa cena con un auténtico karaoke asiático… súper súper divertido.

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