Día 5 – En masa por la Muralla China

El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'

2 de septiembre de 2019

Día 5 - En masa por la Muralla China

Para ir a la Muralla China tuvimos que optar por un pequeño tour organizado, aunque definitivamente no es nuestro estilo de viaje, tanto planificación y pseudo venta.

Al amanecer nos recogieron para visitar las 13 tumbas de la dinastía Ming, una necrópolis, un poco carente de color y dinamismo. De ahí nos llevarán a una fábrica artesanal de jade, piedra que se usa desde el neolítico y que varía en translucidez y color. Lo que más nos llamó la atención fueron las bolas hechas de una sola pieza llena de anillos interiores que representan la unión de la familia, pues los chinos son muy familiares y muy cariñosos entre ellos. Los ves cómo cuidan de sus hijos y como se cuidan entre ellos y sorprende, sobre todo para los que cuando piensan en un chino imaginan el de su tienda o restaurante chino más cercano.

Finalmente, logramos llegar en funicular, tras varias colas bajo un calor tórrido y una aglomeración ingente de personas, a la ansiada Muralla China, que como ellos la llaman es una Muralla de Gente, literalmente se podría decir que en cada esquina aparecía un grupo de chinos con paraguas de colores. Apenas se podría ver nada entre tal multitud, las colas eran gigantescas, pero había que subir porque como decía Mao Zedong «Quien no ha subido a la muralla no es un hombre de verdad», aunque algo tenemos claro sí volvemos alguna vez, esta visita la haremos en helicóptero, que es como realmente merece la pena.

Tras una parada para ver una ceremonia de diferentes tes, nada que ver con una japonesa, esta fue un mero parapente para vendernos Te; llegamos al hotel, previo sándwich de Starbucks, exhaustas, tanto gentío, tanto calor y tanto sudar y sudar nos había dejado en estado letal, así que duchita y a dormir.

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