Día 4: «SI al sombrero vietnamita, NO a la sopa flotadora»

El diario de Maryam: 'Lo que no tengo a quien contar'

2 de agosto de 2018

Día 4: "SI al sombrero vietnamita, NO a la sopa flotadora"

Tras dormir unas 9 horas a pierna suelta y desayunar copiosamente, decidimos irnos a la peluquería para también vivir esta experiencia, por 6 euros y un masaje lavado de casi media horas nos dejaron como en Llongueras, aunque pensamos que íbamos a dejar allí la cabellera.

Luego decidimos pasear al fluir sin destino por la zona francesa y por los mercadillos, las pequeñas tiendas de barrio y el sinfín de puestos callejeros. Nos resulta cómodo y curioso que las tiendecitas de Hanoi sigan los principios comerciales chinos, de que las tiendas de temática similar están agrupadas en la misma calle, para crear más negocio y ayudarse unos a otros. Como hacia calor nos compramos el sombrero que llevan las vietnamitas de origen humilde, ha sido nuestra salvación para la lluvia y el sol (donde fueres haz lo que vieres).

Comimos un sándwich y algo de fruta en el parque del Lago Hoan Kiem para descansar del bullicio, el exceso de contaminación y disfrutar de un poco de calma. Más tarde tomamos un café vietnamita preparado sobre un vaso de vidrio en el que se coloca un recipiente de metal que funciona a modo de “filtro personal”. En su interior se pone el café y se vierte el agua caliente. El agua pasa muy lentamente por el filtro, y se le agrega leche condensada, o yema de huevo. Un poquito frío y demasiado dulce.

Al atardecer ya agotadas decidimos darnos un masaje de pies y piernas maravilloso a unos 5 euros los 30 minutos, de forma que pudimos ir a cenar más ligeras, sin apenas pesadez. La media de kilómetros diarios está entre 15 y 20 a pie. Cenamos en un vietnamita controlando, pues las dos somos un poco «picky» con la comida. No nos atrevimos con PHO BO -plato nacional-: una sopa de noodles de arroz con finas lonchas de ternera. En cualquier esquina de Hanoi puedes ver como la preparan, por eso preferimos irnos por las gambas con arroz y vegetales, pues todas las sopas flotadoras nos producen un poquillo de asquillo. Y por supuesto no os vamos a dar el gusto de probar serpientes, tortugas, caracoles, ranas, ni perro, las llamadas delicatesen del país.

Seguimos aventureando.

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