Viviendo una vida sin certezas: Gestión de la incertidumbre

1 de abril de 2020

Viviendo una vida sin certezas: Gestión de la incertidumbre

Autora: Maryam Varela, experta en Inteligencia emocional y colaboradora de La Salle IGS.

Vivimos tiempos íntimos, intensos, muy alejados de nuestras certezas, de nuestra cotidianidad. Sentimos mucha ansiedad al tener que manejarnos en este nuevo espacio de incertidumbre, no nos sentimos cómodos entre tanta vacilación, creemos que nos falta «nuestra vida», y no nos estamos dando cuenta que esta es la vida ahora.

«Uno nunca sabe lo que va a suceder. Y es hermoso que uno nunca lo sepa. Si fuera predecible, no valdría la pena vivir la vida. Si todo fuera como te gustaría que fuese y si todo fuera una certeza, no serías un hombre, serías una máquina. Sólo existen certezas y seguridades para las máquinas». Osho.

Personalmente pienso que lo que nos está sucediendo no es algo casual. Jung hablaba de la «sincronicidad», de cómo las cosas ocurren por algo, de cómo todo pasa por una razón y se da sólo cuando llega el momento justo. En la actualidad, estamos en una coyuntura muy importante de cambio, de dolor. La humanidad entera está sufriendo, pero quizás no somos plenamente conscientes que, como ha ocurrido en tantas otras épocas históricas, que es justo ese gran dolor el que está movilizando el cambio, es efectivamente el elemento transformador del que puede surgir algo nuevo. Todo sufrimiento nos prepara para tener una visión distinta de las cosas, de la vida, de la propia realidad.

El ser humano, ahora, necesita dejar de responder al ingente número de estímulos al que estaba acostumbrado. Ahora ha de parar la mente efervescente para dedicarse a decidir su propia vida. La herramienta más útil en estos tiempos es apostar por crecer como seres humanos, son tiempos maravillosos para empezar a aventurarnos en este camino, para vivir con mayor consciencia e introspección.

En ese «QUÉDATE EN CASA» la vida nos presenta una oportunidad de explorar un nuevo mundo que hay dentro de nosotros, de echar el ancla y silenciarnos, de mirarnos hacia adentro, de cuestionarnos quienes somos y a donde vamos para poder darle un verdadero sentido a nuestra vida.

En este proceso de crecimiento, pasaremos por 3 etapas, no importa en cuál estemos, no tengamos prisa, lo importante es vivirlas y aprender de nosotros en cada una de ellas.
Pasamos por 3 etapas:

1. La incertidumbre: sentimos miedo, ansiedad, porque no sabemos qué va a pasar, ni lo que puede ocurrir. Este un sentimiento de desasosiego, de «no caber en nosotros», de preocupación, de estrés y hasta incluso pavor, es el que nos ha llevado a comprar movidos por el pánico, a estar irritables…

La realidad de hoy es la incertidumbre, nos toca tener claro y aceptar, que está y estará siempre. En verdad siempre ha estado, pero nosotros pensábamos que lo podíamos tener todo controlado. El toparnos con ella tan brutalmente nos lleva a tener que aprender rápidamente a convivir con «la no certeza», con «el no control de nada y de nadie». Por eso en esta etapa lo importante es admitirla como parte integrante de nuestra vida. ¿Y eso cómo se hace?:

Lo primero, es conectar con nuestra emoción presente: el miedo, aceptar que lo tenemos, y que este nos causa problemas de sueños, de comer o beber en exceso, de no poder detener la mente, de enfadamos por las más insignificantes nimiedades etc…. No estamos acostumbrados a manejarnos con esta emoción, hasta ahora pensábamos que tener miedo era cosa de cobardes, de débiles… y nunca lo hemos querido admitir en nosotros. Cuando tener miedo es de personas. Todos lo tenemos. Todos somos seres vulnerables, y justo eso es lo que nos humaniza.
A continuación, necesitamos cuestionarnos qué de lo que nos está ocurriendo, depende de nosotros, si hay algo que podamos hacer, si así es hagámoslo y si no es nuestra responsabilidad, aparquémoslo.

Viviendo una vida sin certezas: Gestión de la incertidumbre

Por último, ahora mira la situación como si estuvieras volando sobre ella, con perspectiva, porque no está en tu zona de influencia, y céntrate exclusivamente en decidir con que actitud vas a decidir vivirla y que acciones están en tu mano hacer para cuidar de ti y de tu familia.

2. El aprendizaje: cuando hemos asumido nuestro miedo, comenzamos a soltar el control y estamos listo para aprender a cultivar la presencia: saber lo que estamos sintiendo aquí y ahora, estar completamente consciente de todo lo que es, para poder empezar a convivir con ello. Admitimos lo que nos toca vivir, que es tan irreal y real. Se trata de volver a habitarnos, a tratarnos bien, a estar en nuestro centro e invertir en nosotros mismos. Estos simples principios de nos pueden servir de guía:

Viviendo una vida sin certezas: Gestión de la incertidumbre

Estar presente es observar, parar, respirar, observar a nuestro alrededor, sentir lo que sentimos, escuchar nuestro cuerpo, apreciar los olores, saborear gustos, y expresar libremente nuestras emociones, sensaciones o pensamientos. Poner atención a lo que nos rodea, apreciarlo y agradecer cada pequeña cosa que cada día nos regala la vida.

«Toda la negatividad es causada por una acumulación de tiempo psicológico y la negación del presente. El malestar, la ansiedad, la tensión, el estrés, la preocupación y todas las formas del miedo son causados por mucho enfoque en el futuro, y poca presencia. La culpa, el remordimiento, el resentimiento, la tristeza, la amargura, y todas las formas de la falta de perdón son causados por mucho enfoque en el pasado y poca presencia». Eckhart Tolle.

3. El crecimiento: según van pasando los días podemos ir analizando esas ideas que se están desarrollando en nosotros, esos nuevos pensamientos y sensaciones. Paramos para partir de ahí comenzar a buscar nuestro auténtico propósito en este mundo, nuestra determinación firme de hacer algo o, dicho de otro modo, la forma en que queremos aportar a esta sociedad, para que entre todos podemos contribuir a desarrollar una consciencia de unidad.

Encontrar tu propósito consiste en buscar ese valor que ofrecemos, eso que hacemos que tiene cierta trascendencia, que influye de alguna manera en la vida de otras personas, porque al final en esta última fase nos damos cuenta que nuestro bienestar está relacionado con el de los demás, de igual manera que está nuestro sufrimiento y el suyo. Por eso, este puede ser un gran momento para el agradecimiento. ¿Qué tal si comenzamos un diario de gratitud?

Existen numerosos estudios que han concluido que la gratitud entrega resultados integrales para quien la practique como hábito. Estos beneficios van muy ligados a la inteligencia emocional, pensamiento positivo, mejor salud, autoestima, foco y concentración, entre múltiples otros.

«RECONOCER LO BUENO QUE YA TIENES EN TU VIDA ES LA FUNDACIÓN DE TODA ABUNDANCIA». ECKHART TOLLE.

En conclusión, la gratitud genera un cambio de perspectiva sobre las experiencias adversas: notando el lado bueno de éstas y apreciando el aprendizaje, pues como hemos dicho la tolerancia a la ambigüedad y la incertidumbre, pese al duro sufrimiento, nos están en realidad abriendo un espacio para la exploración en el que podemos reconectarnos más profundamente.

Biografía de Maryam Varela:

Maryam Varela es experta en la aplicación práctica de la Inteligencia Emocional en el mundo empresarial. Lleva más de 25 años promoviendo, tanto en España como en Latinoamérica, la importancia de desarrollar El Coeficiente del Amor (LQ) en las organizaciones, junto con el coeficiente intelectual (IQ), el coeficiente emocional (EQ) pues es algo que «las máquinas nunca van a tener». Es autora de dos libros, El Mundo de las Emociones y Pasión, y coautora de Coaching Hoy.

«Las personas hemos de ser el CENTRO de la organización, no somos máquinas, tenemos almas, creencias y valores; somos creativos y estamos demostrando que podemos controlar a las máquinas. Cuenta en su haber más de quinientos talleres, conferencias y seminarios.

IMÁGENES DEL ARTÍCULO: ALEXANDRE-CHAMBON-UNSPLASH

Artículo publicado originalmente en https://contactcenterhub.es/viviendo-vida-sin-certezas-gestion-incertidumbre-2020-31-26036/

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Aquello contra lo que luchas, contraataca

24 de agosto de 2017

Aquello contra lo que luchas, contraataca

En aquello que puedes aceptar y agradecer, puedes influir y controlar.

Encarando el día con genuino entusiasmo, ya estás en camino de aprovecharlo positivamente. Aceptando los desafíos, ya has empezado a transformarlos en logros.

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Brene Brown: el poder de la vulnerabilidad (subtitulos español)

5 de junio de 2017

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Disturbed – The sound of silence

3 de febrero de 2017

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El diccionario de las emociones para la inteligencia emocional

17 de julio de 2016

El diccionario de las emociones para la inteligencia emocional

El reconocimiento subjetivo de las diferentes emociones y sentimientos es uno de los primero pasos para iniciar un programa de inteligencia emocional.

Como componente de la inteligencia emocional se propone el autoconocimiento, y para ellos es muy necesario disponer de un glosario.

Aburrimiento: sentimiento ante algo repetitivo o sin interés, o la falta de ocupaciones o de estímulos agradables, provoca un sentimiento negativo, acompañado de una sensación de alargamiento del tiempo, de pasividad o de una difusa actividad.

Ansiedad: sentimientos negativos ante pensamientos recurrentes de temor o amenaza, acompañados de deseo de huida, fumar o comer mucho, ir de un sitio a otro, tensión muscular, sensación de ahogo, dolores de cabeza.

Animo: provoca un sentimiento positivo de energía e interés, acompañado de impulso a la actividad y resistencia.

Ansia: deseo intenso acompañado de vehemencia, miedo o apresuramiento.

Afán: deseo acompañado de esfuerzo por realizarlo.

Asco: un sentimiento negativo, físico o psíquico. Ante una persona o cosa repugnante, con deseo de alejar, rechazar, distanciar, etc.

Alivio: la presencia de algo o alguien modera y/o elimina una situación desagradable, disminuyendo el malestar y aumentando la tranquilidad.

Audacia: valentía al límite, exponiéndose a peligros probables. El extremo de la audacia seria la temeridad.

Amor: bien difícil de definir. Es deseo, es agrado, es responsabilidad, es sentir que esa persona pertenece a mi mundo, a mi vida. Sus tres grandes prototipos son: el maternal, el crotico y la amistad; sentimiento profundo e inefable de preocupación cariñosa por otra persona, animal o cosa. Incluso está limitada concepción del amor, no obstante, abarca una gran cantidad de sentimientos diferentes, desde el deseo pasional y de intimidad del amor romántico hasta la proximidad emocional asexual del amor familiar.

Amistad: darnos cuenta de las cualidades de una persona provoca un sentimiento positivo, que nos lleva, que nos lleva a desear su compañía, comunicarnos con ella y desear su bien.

Admiración: la percepción de algo extraordinario provoca un sentimiento positivo, duradero, que atrae la atención y va acompañado de sentimientos de aprecio.

Alegría: el cumplimiento de nuestras expectativas, deseos y proyectos provoca un sentimiento positivo, acompañado de impresión de ligereza, y de ensanchamiento del ánimo.

Altruismo: conducta intencional y voluntaria que beneficia a otro sin tener en cuenta posibles premios o castigos como consecuencia de la conducta.

Auto desprecio: la evaluación negativa sobre uno mismo provoca un sentimiento negativo, de rechazo, enojo u odio contra uno mismo.

Antojo: deseo repentino e injustificado. Se atribuye especialmente a las mujeres embarazadas.

Angustia: a veces se usa como “ansiedad”, pero suele ser una ansiedad más aguda unida a miedo y a sensación fuerte de ahogo.

Autoestima: sentimiento positivo, derivado de una evaluación positiva de sí mismo, aun reconociendo los propias defectos. Esta cercana a seguridad.

Capricho: deseo efímero o irracional.

Coacción: la influencia de una persona, de una norma o de una costumbre incita a una acción o impide dejar de realizarla. Puede ir acompañado de anticipación del malestar o del perjuicio que la resistencia a la coacción produciría.

Confusión: la falta de claridad, de precisión en las ideas o en las normas, o a la excesiva rapidez en los cambios provoca un sentimiento negativo de falta de seguridad.

Confianza: la creencia en la previsibilidad del comportamiento propio o ajeno provoca un sentimiento positivo, que anticipa un futuro carente de amenazas.

Compasión: el mal ajeno provoca un sentimiento negativo, que es compensada con simpatía por el que sufre.

Culpabilidad: es como una interiorización de la vergüenza; es vergüenza ante sí mismo. Su extremo bueno es la responsabilidad (responder de lo que uno ha hecho mal) y su extremo malo, el remordimiento (sentirse mal, una y otra vez, por lo hecho, sin buscar solución positiva).

Celos: temor de que otro nos prive del amor de la persona querida.

Cercanía: sentimiento positivo que se despierta en aquellos que tratan a una persona humilde y sencilla, que no pone barreras, que se abre a la amistad y a la confianza.

Cariño: las cualidades de una persona como su belleza, gracia o simpatía, provocan sentimiento de afecto y ganas de manifestárselo, es estable y duradero, no una atracción violenta y pasajera.

Deseo: la percepción o anticipación de algo bueno o atrayente, o la conciencia de una necesidad o carencia, provoca una tendencia hacia algo, acompañada de insatisfacción y desasosiego.

Desanimo: sentimiento negativo de falta de energía, interés o vitalidad, acompañado de pasividad y de incapacidad para el esfuerzo.

Debilidad: sentimiento negativo de falta de potencia o energía, acompañado por un deseo de descansar.

Desgana: falta de apetencias o deseos.

Decepción: la percepción de un suceso que contraria las expectativas, provoca un sentimiento negativo, al constatar que los deseos y proyectos no van a cumplirse.

Desesperanza: la creencia de que algo que deseamos no sucederá provoca un sentimiento negativo.

Desengaño: perder la fe o la confianza en algo o en alguien en quien injustificadamente se había creído.

Desesperación: aflicción intensa por la pérdida total de la esperanza ya cumplida definitivamente.

Desconfianza: la falta de seguridad en el comportamiento de algo o de alguien provoca un sentimiento negativo de miedo, falta de firmeza o inseguridad ante un futuro imprevisible.

Desamparo: la falta de compañía, impide la realización de nuestros deseos y provoca un sentimiento intensamente negativo de pérdida y desesperanza. El sujeto echa en falta, con resignación, amargura u odio, la acción ajena que eliminaría el sufrimiento.

Desconsuelo: sentimiento de suave pena al no poder gozar de algo agradable, de lo que tal vez otros ya gozan. También tiene el sentido negativo de no encontrar alivio para su pena.

Desilusión: perdida de la ilusión al ver que lo bueno que esperábamos ya cercano, se desvanece.

Desmotivación: pasividad ante estímulos; tendencia a “no moverse”, por desinterés o por considerar excesivo esfuerzo.

Desprecio: la percepción de algo o de alguien sin méritos ni interés y además opuesto a nuestros valores, provoca en nosotros una actitud de alejamiento y rechazo, pero sin deseo de hacerle daño.

Euforia: provoca un sentimiento positivo de bienestar y energía expansiva.

Expectación: sentimiento de espera intensa, acompañada de interés, curiosidad, deseo o ilusión.

Éxtasis: sentimiento de admiración o alegría y ajena a todo lo que no es objeto de esos sentimientos (se pierde la sensación de tiempo y espacio).

Esperanza: sentimiento agradable provocado por la anticipación de algo que deseamos y que se presenta como posible.

Enfado: la percepción de un obstáculo, ofensa o molestia leve, pasajero y/o injustificado provoca un sentimiento negativo de irritación y un movimiento contra el culpable.

Envidia: sentimiento de rabia, malestar o tristeza, ante el bien de otra persona, deseando que pierda ese bien.

Envidia (buena): sentimiento de alegría y deseo por el bien de otra persona.

Entusiasmo: alegría que impulsa a la acción, fogosidad de ánimo excitado por algo que lo cautiva.

Empatía: un estado afectivo que brota de la aprehensión del estado emocional del otro y que es congruente con él.

Furia: sentimiento ante un obstáculo, ofensa o amenaza que dificultan el desarrollo de la acción, o la consecución de los deseos, provoca un sentimiento negativo de irritación intensa, acompañado de un movimiento contra el culpable. Con pérdida de control, emparenta con la locura y, con agresividad manifiesta y deseo de la destrucción o daño del causante.

Fobia: un objeto o una situación provocan un sentimiento negativo, una aversión intensa, incontrolable e irracional, que conduce necesariamente a conductas de evitación. Puede ir acompañado de ataques de ansiedad.

Fracaso: la percepción de no haber conseguido un resultado satisfactorio en algo emprendido, provoca un sentimiento negativo al constatar que sus deseos y proyectos no van a cumplirse.

Felicidad: el cumplimiento de nuestros deseos y proyectos provoca un sentimiento positivo, intenso y duradero, que se experimenta como plenitud porque no se echa en falta ninguna cosa.

Gratitud: es el reconocimiento hacia la acción realizada por otra persona, la cual nos ha beneficiado y estamos dispuesto a hacérselo saber.

Horror: la percepción de algo que sobrepasa la posibilidad de control, sea peligroso o no, provoca un sentimiento negativo, acompañado de incapacidad de reaccionar.

Humildad: no creerse superior a nadie al ver lo bueno que hay en los otros.

Intranquilidad: la percepción de un suceso que altera la normalidad, o una situación física o psíquica conocida o desconocida, provoca un sentimiento negativo, que impide el descanso, determina la atención e impulsa al movimiento.

Indiferencia: perdida del amor y aprecio con que antes se le correspondía a alguien; o no sentirse afectado por comentarios y opiniones.

Interés: sentimiento de Estar intensamente sumergido y centrado en algo.

Impaciencia: la tardanza en suceder algo que se desea produce un sentimiento negativo, de irritación, que impide el descanso e impulsa al movimiento.

Inferioridad: la percepción desfavorable de la propia imagen, al compararla con la imagen de los otros o del propio ideal, provoca un sentimiento negativo, acompañado de sentimientos de debilidad o impotencia.

Ira: la percepción de un obstáculo, una ofensa o una amenaza que dificultan el desarrollo de la acción o la consecución de los deseos, provoca un sentimiento negativo de irritación, acompañado de un movimiento contra el causante, y el deseo de apartarlo o destruirlo.

Júbilo: el cumplimiento de un deseo provoca un sentimiento positivo, comunicativo y expansivo, que va acompañado de demostraciones externas.

Malevolencia: sentimiento de desprecio y perjuicio hacia otras personas, de destrucción, de maldad, de crueldad física o psicológica incluso.

Melancolía: una causa desconocida, o una predisposición caracterológica, provocan un sentimiento levemente negativo, acompañado de pasividad, deseos de aislamiento y, con frecuencia, de languidez y ensoñaciones.

Miedo: la percepción de un peligro o la anticipación de un mal posible provoca un sentimiento desagradable, acompañado de deseos de huida.

Nerviosismo: intranquilidad difusa y prolongada, con repercusión fisiológica en el sistema nervioso (sobreexcitación del sistema simpático).

Nostalgia: la lejanía de los seres y lugares queridos provoca un sentimiento negativo acompañado de deseos de regresar junto a ellos.

Odio: la percepción de algo o alguien que nos desagrada, que no se adapta a lo que desearíamos, provoca un sentimiento negativo de aversión e irritación prolongada, que termina en deseo de alejamiento o de aniquilarlo.

Orgullo (bueno): la conciencia de la propia dignidad provoca un sentimiento positivo de satisfacción y respeto hacia uno mismo.

Orgullo (malo): cuando la conciencia de lo que uno vale va acompañado de altivez y desprecio hacia los demás.

Optimismo: buen ánimo para sobreponerse a las dificultades vencibles.

Pasmo: la percepción de algo nuevo y extraño, que atrae y absorbe la atención de forma excesiva, provoca un sentimiento, que puede ser positivo o negativo, y que paraliza la capacidad de reacción.

Pánico: terror súbito y sin fundamento.

Resignación: la pérdida del objeto de nuestros deseos o proyectos, o cualquier experiencia dolorosa que aceptamos negándonos a luchar para evitarla, provoca un sentimiento negativo, frecuentemente acompañado de calma y desesperanza.

Rencor: la percepción de un obstáculo, ofensa o amenaza que dificultan el desarrollo de la acción o la consecución de los deseos, provoca un sentimiento negativo, duradero y contenido, de irritación intensa, acompañado de un movimiento contra el causante, una aversión a todo lo que se relaciona con él, y el deseo de su daño y destrucción.

Remordimiento: el recuerdo de una mala acción o de un daño causado provoca un sentimiento negativo de malestar y pesar.

Respeto: sentimiento positivo surgido de darnos cuenta de los valores de otros, que nos hace sentir hacia él cierta veneración y una sumisión no forzada.

Seguridad: la conciencia del propio saber, del propio poder o la esperanza en el futuro provoca un sentimiento positivo, exento de inquietud.

Sencillez: es la humildad llevada al trato, directo y sin complicaciones, con los demás, evitando todo lo que sea darse importancia a sí mismo.

Serenidad: sentimiento positivo, causado por la conciencia de tener controlados los pensamientos y sentimientos desagradables y por saber gozar de momentos y sensaciones desagradables.

Soberbia: es como el orgullo malo, pero exagerado, con desprecio total hacia otros y con deseo de ser alabado.

Susto: la percepción de algo imprevisto o que aparece bruscamente provoca un sentimiento negativo, intenso y breve, acompañado de incapacidad de reaccionar.

Sorpresa: la percepción de algo nuevo, extraño, o de algo que aparece súbitamente provoca un sentimiento –que puede ser positivo o negativo- breve, que concentra la atención sobre lo percibido.

Sobresalto: alteración producida por el ánimo en un suceso brusco, se acerca un poco al miedo, al susto.

Sorpresa: la percepción de algo nuevo o extraño, provoca un sentimiento negativo o positivo.

Solidaridad: sentirse “uno sola cosa” con el que está sufriendo algún ataque a sus valores (vida, dignidad), lleva a la acción y se manifiesta en la práctica de la justicia.

Superioridad: sentimiento de seguridad. Al compararse con otros y pensar que uno es por encima de ellos. Aunque sin despreciarlos.

Satisfacción: el cumplimiento de un deseo provoca un sentimiento positivo, acompañado de sosiego.

Simpatía: es una respuesta emocional surgida del estado emocional de otro, y que no es idéntica a la emoción del otro, pero que consiste en sentimientos de pena o preocupación por otro.

Temor: se entiende como un sentimiento un poco más suave que el miedo; se expresa ante posibilidades abiertas que ya han sucedido, ejemplo: temo que haya muerto (luego de ocurrir un accidente).

Tranquilidad: la conciencia de estar libre de alteraciones, problemas, turbación, inseguridad o deseo; provoca un sentimiento agradable, exento de agitación.

Tristeza: una pérdida, una desgracia, una contrariedad, que hacen imposible la realización de mis deseos o proyectos, provocan un sentimiento negativo, acompañado de deseos de alejarse, de aislamiento y pasividad.

Valentía: cualidad del ánimo que, conociendo las dificultades (de lo contrario sería imprudencia), desprecia el miedo y actúa con energía.

Vergüenza: sentimiento negativo acompañado de deseo de esconderse ante la posibilidad(o el hecho) de que los demás vean alguna falta, carencia o mala acción nuestra, o de algo que debería permanecer oculto.

Venganza: sentimiento aplazado de ira, odio, crueldad buscando asaltar contra el sujeto que anteriormente nos agredió físico, psicológico o social.

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Viva la vida Coldplay interpreta, David Garret

14 de agosto de 2015

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Cuando me amé de verdad, por Charles Chaplin

22 de julio de 2015

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

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Los deberes

15 de junio de 2015

Cesare Cata es un profesor de una escuela de secundaria de la región italiana de Le Marche. En junio comienzan las vacaciones de verano, y el docente ha elaborado una lista de quince cosas que espera que sus alumnos hagan este verano. Lejos de los problemas de matemáticas o de los comentarios de texto, Cata comienza la lista recomendándoles que «caminen solos por la orilla del mar cada mañana». El resto de tareas que les describe van en la misma línea.

  1. Por la mañana, de vez en cuando, camina solo por la orilla del mar. Mira cómo el sol se refleja en el agua, pensando en las cosas que más te gustan en la vida y siéntete feliz.
  2. Intenta usar todas las palabras nuevas que has aprendido este año: podrás decir más cosas, podrás pensar más cosas y, cuanto más pienses, más libre te sentirás.
  3. Lee lo máximo posible. No porque tengas que hacerlo. Lee porque el verano te inspira aventuras y sueños. Leyendo, te sentirás como los pájaros volando. Lee porque es la mejor forma de rebelión.
  4. Evita todas las cosas, situaciones y personas que te hagan sentir negativo y vacío. Busca situaciones estimulantes y amigos que te aprecian y te entienden por ser quien eres.
  5. Si te sientes triste o asustado, no te preocupes. El verano, como todas las grandes cosas, trastorna el alma. Intenta escribir un diario donde puedas escribir sobre tus sentimientos (y en septiembre, si quieres, lo leeremos juntos).
  6. Baila; sin sentirte avergonzado. En la calle cerca de tu casa o en tu habitación. El verano es un baile. Sería una vergüenza no formar parte de él.
  7. Al menos una vez, tienes que ver amanecer. Estar ahí en silencio y respirar. Cierra los ojos, agradecido.
  8. Practica mucho deporte.
  9. Si encuentras una persona que te gusta mucho, díselo con toda la sinceridad y la gracia de la que seas capaz. No pasa nada tanto si lo entiende como si no. Si no es recíproco, entonces no estaba previsto que él/ella formase parte de tu destino. De lo contrario, el verano 2015 es la gran oportunidad para caminar juntos (y si no funciona, vuelve al punto 8).
  10. Recuerda lo que has aprendido en la escuela y consulta tus apuntes.
  11. Sé feliz como el sol, indomable como el mar.
  12. No digas palabrotas. Sé siempre educadísimo y gentil.
  13. Disfruta de películas con diálogos emotivos, sobre todo en inglés. Esto te ayudará a mejorar tus habilidades lingüísticas y tus oportunidades de soñar. No dejes que la película acabe con los créditos. Vive la experiencia todo el verano.
  14. Durante el día o la noche, sueña con cómo puede ser tu vida. Durante el verano, reúne fuerzas para no rendirte y haz todo lo que puedas para perseguir ese sueño.
  15. Sé bueno.

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Con el tiempo aprendí

13 de abril de 2015

Con el tiempo aprendí la sutil diferencia que hay entre tomar la mano de alguien y encadenar un alma.

Con el tiempo aprendí que el amor no significa apoyarse en alguien y que la compañía no significa seguridad.

Con el tiempo…empecé a entender que los besos no son contratos, ni los regalos promesas.

Con el tiempo aprendí que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo…te das cuenta de que casarse solo porque “ya urge” es una clara advertencia de que tu matrimonio será un fracaso.

Con el tiempo comprendí que solo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo te das cuenta de que los amigos verdaderos valen mucho más que cualquier cantidad de dinero.

Con el tiempo entendí que los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de la mano, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado solo de amistades falsas.

Con el tiempo aprendí que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendí que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es solo de almas grandes…

Con el tiempo comprendí que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona, es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo aprendía construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana, es demasiado incierto para hacer planes.

Con el tiempo comprendí que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añoraras terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprendí que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo…. ante una tumba…, ya no tiene ningún sentido…

Pero desafortunadamente…esto solo lo entendemos con el tiempo.

Jorge Luis Borges

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Decidí y aprendí

29 de marzo de 2015

Decidí y aprendí

Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar… decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas, decidí ver cada problema como la oportunidad de  encontrar una solución, decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidí ver cada noche como un misterio a resolver, decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser  feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que  mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos. Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar, descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui. Me dejó de importar quién ganara o perdiera; ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien “Amigo”.

Descubrí que el amor es más que un simple estado de  enamoramiento, “el amor es una filosofía de vida”. Aquel día dejé de  ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.

Aquel día decidí cambiar tantas cosas… Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad. Desde aquel día ya no duermo para descansar… ahora simplemente duermo para soñar.

Walt Disney.

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